Hay temas que cuestan, pero hay que ponerlos sobre la mesa porque de ellos depende
nuestro futuro. La región Tula-Tepeji es una de las más contaminadas del país, y no lo
dicen solo los vecinos: el relator de la ONU sobre sustancias tóxicas advirtió que quienes
viven en la región de Tula están expuestos a múltiples fuentes de contaminación dañinas
para la salud. Una investigación de N+ reportó que las muertes por cáncer entre 2010 y
2020 en la región crecieron 189%, frente a 30% en todo México. Detrás de cada cifra hay
una familia.
Y en muchas de esas familias, quien lo siente primero es ella. Piensa en esa mamá que lleva
a sus hijos a la escuela entre nubes de moscos y malos olores, y que ya no puede hacerlo
con calma ni a tiempo. En la que cocina en una cocina al aire libre, peleando con los
insectos mientras prepara la comida del día. En la que trabaja el campo con incomodidad,
picada, cansada, a veces enferma. Lo cotidiano se vuelve cuesta arriba, y esa cuesta casi
siempre la sube una mujer.
Los especialistas explican que la exposición crónica a contaminantes puede causar cáncer,
problemas hepáticos y renales y dificultades en la reproducción. Eso significa que muchas
mujeres cargan con una triple jornada: cuidar su propia salud, cuidar a los hijos que se
enferman y sostener el hogar, casi siempre con poco dinero y menos apoyo.
Mi apunte tolteca: la primera forma de ser impecable con la palabra es nombrar el problema
sin maquillarlo. La guerrera no se rinde, pero tampoco tiene por qué cargar sola con todo.
Las mujeres de esta región son tejedoras de comunidad, y una comunidad que se cuida se
defiende mejor. Reconocer su esfuerzo y su cansancio no es victimizarlas, es hacer justicia.
La mirada hacia adelante tiene luz. El saneamiento del río avanza, los colectores van en
marcha y las jornadas de limpieza suman manos. Ahora toca que ese avance llegue también
a la salud: censo de enfermedades, brigadas médicas, atención oportuna, apoyo a
cuidadoras y mujeres escuchadas en las mesas donde se toman las decisiones. Una región
más sana es una región donde ellas pueden respirar, cocinar, trabajar y llevar a sus hijos a la
escuela sin que cueste tanto.
Si las mujeres de Tula llevan tantos años sosteniendo a sus familias en medio de la
contaminación, ¿no es hora de que la región las sostenga a ellas?








