La esterilización canina y felina es mucho más que un procedimiento para evitar camadas no deseadas. Es una medida de bienestar animal, tenencia responsable y salud pública que ayuda a disminuir el abandono y controlar de manera ética la población de perros y gatos.

El problema comienza cuando nacen más animales de los que pueden encontrar un hogar responsable. Muchos terminan en las calles, expuestos al hambre, enfermedades, atropellamientos, peleas y maltrato. Esterilizar permite romper ese ciclo antes de que nazcan nuevas camadas destinadas a vivir en condiciones precarias.

El procedimiento también ofrece beneficios para la salud. En las hembras, previene infecciones uterinas graves, como la piometra, y puede reducir el riesgo de tumores mamarios. En los machos elimina la posibilidad de cáncer testicular y puede disminuir algunos padecimientos relacionados con el aparato reproductor.

También puede reducir conductas vinculadas con la búsqueda de pareja, como escaparse, recorrer grandes distancias, marcar territorio o enfrentarse con otros animales. Esto disminuye la exposición a accidentes viales, peleas, heridas e infecciones. Sin embargo, no soluciona por sí sola todos los problemas de comportamiento, pues estos también dependen de la crianza, socialización y entorno de cada animal.

Desde la perspectiva comunitaria, controlar la reproducción facilita las campañas de vacunación, reduce la presencia de animales sin supervisión y ayuda a prevenir mordeduras y otros incidentes. La Secretaría de Salud reconoce la esterilización como una estrategia para estabilizar el crecimiento de estas poblaciones y contribuir al control de enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas.

Sin embargo, esterilizar no sustituye la vacunación antirrábica, la desparasitación ni las revisiones veterinarias. Tampoco debe realizarse de manera improvisada. Es una cirugía que requiere valoración previa, anestesia adecuada, higiene, control del dolor y vigilancia durante la recuperación. La edad más conveniente debe determinarla un médico veterinario, considerando la especie, sexo, tamaño, raza y estado de salud.

La esterilización debe acompañarse de identificación, vacunación, adopción responsable, educación y sanciones contra el abandono. Aun así, representa una de las acciones más efectivas para evitar sufrimiento futuro. Cuidar a un animal también significa impedir que nazcan otros para los cuales quizá no habrá alimento, atención médica ni un hogar seguro.