Tula está viviendo uno de sus momentos más decisivos. Se habla de sanear el río y la presa Endhó, de transformar la termoeléctrica, de un proyecto de economía circular y de qué hacer con la basura de toda la región. Son decisiones enormes que marcarán cómo vivirán nuestros hijos e hijas. Y en la mayoría de las mesas donde se habla de esto, las mujeres brillamos por nuestra ausencia.
Pasa que la historia oficial cuenta poco de las toltecas, pero la tradición sí las recuerda, como Xóchitl, la mujer de la leyenda ligada al maguey. Lo que sabemos es que las comunidades de ese mundo se sostenían con el maíz, el agua, el tejido y los saberes que pasaban de mano en mano, muchas veces de mujer a mujer. Apunte tolteca: la guerrera no es la que grita más fuerte, es la que cuida lo que importa y se atreve a decidir sobre ello.
Por eso toca que las mujeres de Tula tomen la palanca en estos proyectos. Primero, el saneamiento del río Tula y la presa Endhó: el área de la presa fue declarada zona de restauración ecológica, y necesitamos mujeres vigilando avances, cuentas y calendarios. Segundo, el parque ecológico y la economía circular, la gran apuesta de reciclaje para la región, donde hay espacio para científicas, ingenieras, emprendedoras y cooperativas de mujeres. Tercero, el nuevo relleno sanitario y el manejo de residuos: todo empezó tras el colapso del anterior en marzo, y se han identificado unos 14 basureros a cielo abierto en la región. Cuarto, la transformación de la termoeléctrica y la calidad del aire, una decisión de salud donde madres, doctoras y maestras tienen mucho que aportar. Quinto, el cuidado de la zona arqueológica: en enero hubo un incendio en Tula Chico, y nuestro patrimonio tolteca necesita guardianas, guías, historiadoras y activistas. Y sexto, las escuelas sin plagas y con un entorno sano, porque lo que hicieron los estudiantes de Michimaloya demuestra que educación y medio ambiente van de la mano.
La mirada hacia adelante es esperanzadora: cuando las mujeres entran a una decisión, cambian las preguntas. Preguntan por la salud de las familias, por la escuela, por el agua del mañana y no solo por el contrato de hoy. Un Tula con más mujeres en comités, consultas, cabildos, mesas técnicas y organizaciones vecinales sería un Tula con más futuro.
Y no hace falta esperar permiso. Se empieza yendo a la consulta, haciendo la pregunta incómoda, uniéndose a un colectivo, estudiando el tema y empujando a la que viene detrás.
Si las guerreras de antes sostuvieron un pueblo, ¿qué proyecto de hoy vas a sostener tú?










