Detrás de una mochila nueva, unos zapatos o una lista de útiles hay mucho más que una compra. Hay padres haciendo cuentas, recortando gastos y dejando para después cosas que también necesitan. Hoy, el gasto promedio trimestral de los hogares mexicanos en educación ronda los 7 mil 640 pesos, pero para las familias de menores ingresos significa destinar alrededor de 14 de cada 100 pesos que reciben solamente a la educación.
Y el golpe al bolsillo comienza desde antes de entrar al salón. Para este ciclo escolar, equipar a un solo estudiante puede representar hasta 12 mil 422 pesos: aproximadamente 3 mil 802 pesos en útiles, 4 mil 895 en uniformes y calzado y alrededor de 3 mil 200 pesos en cuota escolar. Ese gasto básico aumentó 13.8% respecto al año pasado.
Pero septiembre no termina con el problema. Para quienes necesitan transporte escolar, pueden sumarse alrededor de 2 mil 500 pesos mensuales, mientras que el lunch puede representar otros mil 500 pesos al mes por hijo. Además, la inflación en educación alcanzó 5.59% anual, por encima de la inflación general registrada en la primera mitad de agosto, y algunos niveles como primaria registraron incrementos cercanos al 6.83%.
Por eso merece reconocimiento esa mamá que dejó para después sus zapatos, ese papá que tomó horas extras, quienes pagaron con tarjeta o dividieron las compras durante semanas. Muchas veces los hijos entran felices al salón sin imaginar las cuentas, preocupaciones y sacrificios que hubo detrás.
No solamente están comprando cuadernos, uniformes o mochilas. Están poniendo una parte importante de su ingreso, de su esfuerzo y de su vida en una apuesta llamada futuro. Y eso también es una enorme forma de amor.













