Ligero, barato y práctico: así se volvió cotidiano el unicel en vasos, platos, charolas y recipientes para comida. Sin embargo, detrás de esa comodidad existe un problema ambiental difícil de ignorar: se utiliza durante unos minutos, pero puede permanecer y fragmentarse en el entorno durante generaciones.

El unicel es el nombre con el que comúnmente conocemos al poliestireno expandido. Aunque contiene principalmente aire y parece inofensivo, su estructura provoca que se rompa fácilmente en partículas pequeñas que pueden dispersarse por el viento, llegar a drenajes, ríos y presas, y ser ingeridas por animales.

El material no desaparece rápidamente. Se fragmenta hasta convertirse en microplásticos cada vez más difíciles de recuperar, capaces de permanecer durante largos periodos en el agua y el suelo.

Decir que el unicel no puede reciclarse resulta impreciso. Técnicamente sí es reciclable, pero su bajo peso, gran volumen, contaminación con restos de comida y reducido valor comercial vuelven complicada y costosa su recuperación. En la práctica, una gran cantidad termina en basureros, calles o cuerpos de agua.

¿Puede contaminar los alimentos?

Los recipientes de poliestireno pueden liberar pequeñas cantidades de estireno, compuesto empleado en su fabricación. Las investigaciones señalan que su migración hacia los alimentos depende de factores como la temperatura, el tiempo de contacto y el contenido de grasa: el calor y los alimentos grasosos pueden favorecer una mayor transferencia.

El estireno ha sido clasificado internacionalmente como probablemente cancerígeno para los seres humanos, principalmente a partir de investigaciones sobre exposiciones laborales e industriales. Esto no significa que utilizar ocasionalmente un vaso de unicel provoque cáncer automáticamente: el riesgo depende de la dosis, la frecuencia y el tiempo de exposición.

Por precaución, se recomienda no calentar comida en recipientes de unicel que no estén diseñados para ello, evitar reutilizarlos y no colocar alimentos extremadamente calientes o grasosos durante periodos prolongados.

En Hidalgo, la legislación incluye al poliestireno expandido entre los plásticos desechables de un solo uso y restringe que comercios y establecimientos de alimentos los proporcionen, salvo algunas excepciones relacionadas con higiene, salud o conservación.

El llamado realizado en Atitalaquia no debe entenderse únicamente como una campaña de limpieza. Es un recordatorio de la responsabilidad compartida entre autoridades, comerciantes y consumidores.

Llevar un termo, utilizar recipientes reutilizables o rechazar un plato desechable parecen acciones pequeñas, pero repetidas por miles de personas pueden impedir que grandes cantidades de residuos lleguen a las calles, drenajes y cuerpos de agua.

El unicel resuelve una necesidad durante unos minutos; su contaminación puede permanecer durante generaciones. El verdadero cambio comienza cuando dejamos de considerar desechable aquello que el planeta no puede eliminar con facilidad.