Combatir el lirio acuático en la presa Endhó no consiste simplemente en retirarlo del agua. El problema está relacionado con las condiciones ambientales del propio embalse y de la cuenca que lo alimenta. El diagnóstico de Conagua sobre el río Tula documenta problemas persistentes de contaminación hasta la zona de la presa, incluidas descargas de aguas residuales domésticas sin tratamiento; este tipo de aportaciones puede mantener altas concentraciones de materia orgánica y nutrientes. La FAO señala que el lirio acuático prospera precisamente en aguas ricas en nutrientes, especialmente nitrógeno, fósforo y potasio, por lo que mientras persistan condiciones favorables para su crecimiento, retirar la planta visible no elimina la causa de fondo. 

A esto se suma una característica extraordinaria del lirio: se reproduce a una velocidad enorme. La FAO documenta que puede duplicar la superficie infestada aproximadamente cada 6 a 15 días en condiciones favorables; además se reproduce vegetativamente mediante estolones y produce semillas capaces de permanecer durante largos periodos. Por ello, pequeñas áreas que sobreviven a una limpieza pueden convertirse nuevamente en grandes extensiones. La propia FAO considera que su capacidad reproductiva, adaptabilidad y resistencia hacen que su erradicación sea extremadamente difícil, por lo que técnicamente se habla más de control permanente que de eliminación definitiva. 

En Endhó, además, el tamaño del problema obliga a movilizar enormes cantidades de biomasa. Conagua informó que al iniciar una nueva etapa de intervención el lirio ocupaba cerca de 900 hectáreas y que, aun después de retirar alrededor de 93 mil metros cúbicos de planta mediante excavadoras, retroexcavadoras, bandas transportadoras y camiones, al 15 de mayo de 2026 permanecían aproximadamente 443 hectáreas afectadas. El retiro mecánico es lento, requiere maquinaria, combustible, personal, sitios donde depositar o aprovechar el material extraído y debe hacerse de forma continua; además, fragmentar incorrectamente las plantas puede favorecer su dispersión. 

Por eso, la batalla contra el lirio de Endhó puede durar años aun cuando se observen avances importantes. La estrategia federal ya combina extracción mecánica, trituración, control biológico, monitoreo y propuestas de aprovechamiento de la biomasa, mientras el programa de restauración contempla también tratamiento de aguas residuales y reducción de descargas hacia los cuerpos de agua. La evidencia científica coincide en que la solución sostenible debe atacar simultáneamente la planta y las condiciones que permiten que vuelva a crecer. En otras palabras: sacar miles de toneladas de lirio puede limpiar temporalmente el espejo de agua; evitar que regrese requiere además sanear el sistema que alimenta a la presa y mantener vigilancia y control durante años.