La presa Endhó necesita que todas las alternativas serias lleguen a la mesa. El combate al lirio acuático tiene décadas de investigación internacional: existen experiencias con insectos especializados, extracción mecánica, tratamientos regulados y programas permanentes de vigilancia. También hay lecciones sobre lo que falla cuando se intenta resolver el problema con una sola herramienta.
Hay evidencia que indica que es posible reducir considerablemente el lirio, pero controlar la planta y sanear el agua son tareas distintas que deben avanzar juntas. Los resultados de otros países ofrecen caminos para investigar en Endhó; no constituyen una garantía de que puedan reproducirse sin adaptación.
Sudáfrica: insectos especializados y trabajo continuo
La presa Hartbeespoort, en Sudáfrica, es una referencia especialmente útil. Allí se ha utilizado Megamelus scutellaris, un pequeño insecto que se alimenta del lirio, mediante programas de reproducción y liberaciones periódicas.
El informe de investigación de la Universidad de Rhodes de 2021 documentó que las liberaciones masivas realizadas durante el verano de 2020–2021 contribuyeron a reducir la cobertura de lirio a menos de 5% en Hartbeespoort y Roodeplaat. Ese resultado corresponde a un periodo concreto: no significa que las presas hayan quedado libres de la planta para siempre.
Una investigación publicada en 2023 confirmó que las liberaciones repetidas durante varias temporadas mejoraron el control, especialmente en sitios templados y con exceso de nutrientes. También explicó una limitación: el frío puede frenar la reproducción de los insectos y retrasar su efecto, mientras el lirio recupera su crecimiento.
Para Endhó, esta experiencia justifica evaluar el control biológico con especialistas. Habría que determinar qué organismos están presentes, cuáles serían adecuados y cómo responderían al clima y a las condiciones del embalse. Cualquier introducción requeriría evaluación ambiental y las autorizaciones correspondientes.
Lago Victoria: una experiencia importante, con resultados que deben leerse con cuidado
En el lago Victoria, compartido por Uganda, Kenia y Tanzania, se recurrió a insectos del género Neochetina para debilitar al lirio.
Un artículo científico publicado en Aquatic Botany en 2007, disponible en el Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos, atribuyó un papel decisivo a estos insectos en la fuerte reducción de la invasión. Los autores reconocieron que las tormentas asociadas con El Niño pudieron acelerar el proceso. Hubo discusión científica sobre el peso de cada factor.
La enseñanza es que los enemigos naturales pueden producir resultados importantes y esos resultados deben estudiarse junto con el clima, las corrientes y las condiciones del agua. Una fotografía del antes y el después no explica por sí sola por qué funcionó una intervención.
México, además, cuenta con experiencia propia. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua ha documentado el uso de Neochetina bruchi y Neochetina eichhorniae en distritos de riego. Su publicación explica que el propósito del control biológico es mantener la maleza por debajo de niveles perjudiciales, más que prometer su erradicación.
Estados Unidos: intervenir antes de que regrese la emergencia
Florida aplica un principio que Endhó debería considerar: el control de mantenimiento. Consiste en vigilar y actuar de manera continua para conservar las poblaciones de plantas invasoras en niveles bajos.
La Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida distingue este trabajo de la respuesta de emergencia que comienza cuando el agua ya está cubierta. También señala que las cosechadoras, utilizadas por sí solas, han resultado insuficientes para controlar grandes infestaciones de plantas flotantes de rápido crecimiento.
La implicación para Endhó es concreta: retirar grandes cantidades de lirio debe acompañarse de presupuesto y personal para detectar su regreso. De otro modo, cada intervención puede convertirse en una batalla que empieza nuevamente desde cero.
En California, el programa de control de vegetación flotante combina extracción mecánica, recolección manual, control biológico y herbicidas autorizados para uso acuático. La elección depende de las condiciones del lugar y se acompaña de vigilancia ambiental. No se trata de un caso de erradicación definitiva, sino de manejo continuo.
Esa experiencia tampoco avala automáticamente cualquier producto propuesto para Tula. Cada tratamiento debe demostrar su eficacia y sus riesgos bajo las condiciones locales.
Atender el agua que alimenta la proliferación
Hartbeespoort también muestra los límites de combatir únicamente la vegetación. El gobierno sudafricano ha reconocido que las descargas de aguas residuales insuficientemente tratadas aportan nutrientes que favorecen al lirio y a las algas. Su estrategia incluye retiro de plantas, control biológico y acciones sobre las fuentes de contaminación.
En Endhó, una línea prioritaria de investigación debe identificar y cuantificar los aportes de nitrógeno y fósforo que llegan al embalse, establecer cuáles pueden reducirse y verificar el funcionamiento del tratamiento de aguas residuales.
Retirar el lirio mientras siguen llegando las condiciones que favorecen su crecimiento limita la duración de cualquier avance. La recuperación exige trabajar también aguas arriba.
La planta retirada necesita un destino seguro
El aprovechamiento del lirio como composta merece estudiarse, pero no debe presentarse como una solución automática.
Investigadores del Instituto Indio de Tecnología de Guwahati analizaron el compostaje de lirio recolectado en una zona industrial. Su estudio, publicado en Bioresource Technology, encontró que la concentración total de metales aumentó durante el proceso, aunque determinadas mezclas redujeron las fracciones más móviles de algunos de ellos. Compostar no equivale a eliminar los metales.
Este hallazgo no demuestra qué contiene actualmente el lirio de Endhó. Sí establece una razón sólida para analizarlo antes de destinarlo a suelos agrícolas, alimento animal u otros usos. Hace falta conocer sus contaminantes y evaluar tanto el material inicial como el producto final.
La extracción, por tanto, debe incluir desde el principio transporte, sitios de manejo y disposición o aprovechamiento técnicamente justificados.
Una agenda concreta para Endhó
A partir de estas experiencias, proponemos seis acciones para fortalecer el trabajo:
- Actualizar el diagnóstico por zonas. Medir cobertura de lirio, calidad del agua, nutrientes y condiciones que favorecen su reproducción.
- Evaluar control biológico mediante pruebas supervisadas. Aprovechar la experiencia del IMTA y de centros internacionales, con seguimiento durante distintas temporadas.
- Mantener extracción selectiva. Priorizar los puntos donde la acumulación genere mayores afectaciones y medir cuánto tarda en reaparecer.
- Reducir los aportes contaminantes. Vincular el control del lirio con metas verificables de tratamiento de aguas residuales y reducción de nutrientes.
- Analizar la biomasa retirada. Definir su destino a partir de resultados de laboratorio, no de suposiciones sobre sus posibles usos.
- Publicar resultados comparables. Informar superficie controlada, duración del efecto, costos, calidad del agua y posibles daños ambientales. Las toneladas retiradas, por sí solas, no describen la recuperación.
Estas son propuestas derivadas de la revisión internacional, no acciones cuya eficacia ya esté demostrada en Endhó. Para convertirlas en decisiones hace falta una coordinación estable entre investigadores, autoridades y comunidades ribereñas.
También es necesario evaluar cualquier nuevo producto con áreas de comparación, mediciones previas y seguimiento posterior. La muerte y descomposición de grandes cantidades de vegetación puede consumir oxígeno del agua; Florida incorpora esa variable en la planificación de sus intervenciones.
Probablemente el caso de la Presa Endhó y las complicaciones que le genera a la sociedad estén sobradamente estudiadas, el caso es que el problema de fondo no se ha resuelto. También es justo recordar que la problemática data de hace varias décadas y ha sido solo el actual gobierno el que levantó la mano para dar solución. Reuniones, anuncios y promesas, desde hace medio siglo, se cuentan por cientos; es urgente que la población afectada comience a ver resultados positivos.













