Juegos en la residencia presidencial, una infancia entre distintas escuelas y un temprano interés por los problemas del país: así transcurrieron los primeros años de quien se convertiría en una figura central de la política mexicana.

La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ocurrida el 28 de octubre de 2026 a los 92 años, invita a mirar más allá de sus campañas presidenciales y de su trayectoria pública. Antes del dirigente estuvo el niño que aprendió a nadar en Los Pinos, el alumno que cambió repetidamente de escuela y el joven que encontró en la ingeniería una manera de acercarse al desarrollo de México.

Cuauhtémoc nació el 1 de mayo de 1934, cuando su padre, Lázaro Cárdenas del Río, todavía era candidato a la Presidencia. Su madre era Amalia Solórzano. El nacimiento quedó registrado en los apuntes del general, quien celebró la coincidencia con el Día del Trabajo. Meses después, la vida familiar quedó ligada a la residencia que acompañaría los primeros recuerdos de su hijo: Los Pinos.

Para el pequeño Cuauhtémoc, aquel lugar era, ante todo, su casa. Muchos años después recordaría los jardines y una alberca de agua fría donde aprendió a nadar. El terreno estaba delimitado por una malla y vegetación, una imagen distinta de la residencia fuertemente resguardada que conocerían generaciones posteriores.

Sus compañeros de juegos incluían primos, hijos de funcionarios y muchachos de distintas regiones del país a quienes sus padres habían invitado a vivir allí para estudiar en la capital. Su infancia transcurrió en un entorno de privilegio presidencial, pero compartido con jóvenes cuyas circunstancias eran diferentes.

Una fotografía de aquellos años lo muestra con una alcancía de cochino durante la colecta para contribuir al pago de las indemnizaciones derivadas de la expropiación petrolera. Todavía no cumplía cuatro años. El niño participaba en un acontecimiento cuyo significado nacional comprendería después; la imagen muestra cómo la historia pública entró muy pronto en su vida familiar.

En sus recuerdos, Lázaro Cárdenas aparecía también como un padre cariñoso y cercano. Cuauhtémoc contó que las conversaciones de Amalia con otras personas le ayudaron a entender gradualmente la importancia del general. Su madre fue una mediadora entre la figura doméstica de su padre y su dimensión histórica.

La salida de Los Pinos abrió una infancia de mudanzas. Él mismo describió su educación primaria como “un tanto desordenada”. Comenzó entre Jiquilpan y Pátzcuaro, en Michoacán, porque su familia alternaba estancias en ambas poblaciones. Terminó primero en la escuela Francisco I. Madero de Jiquilpan.

Las responsabilidades militares de su padre lo llevaron después a Mazatlán y Ensenada. Más tarde regresó a Michoacán y a la Ciudad de México. Según su propio relato, cursó tercero en varias escuelas capitalinas antes de ingresar al Colegio Williams en cuarto de primaria. Allí permaneció hasta concluir la secundaria.

Los cambios de residencia no impidieron que construyera amistades. Aseguraba haber hecho amigos en todos aquellos lugares y conservó algunos vínculos escolares durante décadas. También reconocía que su apellido podía despertar inicialmente cierta distancia entre sus compañeros, pero que la convivencia cotidiana terminaba por acercarlos.

La adolescencia lo llevó nuevamente a Michoacán, al Colegio de San Nicolás, donde cursó el bachillerato. Recordaba esa etapa como breve, pero decisiva para sus amistades y sus decisiones profesionales. Algunas de las personas que conoció entonces colaborarían con él muchos años después.

En su formación también estuvieron los libros. Durante la niñez leyó biografías de personajes latinoamericanos, navegantes y pintores, además de cuentos. Recordaba las ediciones infantiles argentinas y españolas que circulaban en aquellos años. La historia y la política se sumarían a sus intereses de lectura.

Su interés político adquirió una expresión más definida durante la juventud. En sus memorias situó su despertar político en 1952, durante la contienda presidencial en la que participó el general Miguel Henríquez Guzmán. Sentía simpatía por aquella candidatura, aunque aclaraba que no intervino activamente en su campaña.

Dos años después participó en la protesta universitaria contra el golpe de Estado en Guatemala. Era una etapa en la que comenzaba a relacionarse con los acontecimientos latinoamericanos desde su propia experiencia como estudiante.

Su elección profesional fue la ingeniería civil en la Universidad Nacional Autónoma de México. En 1957 presentó una tesis relacionada con el aprovechamiento de los recursos del bajo río Balsas. El interés por esa región se convertiría en una parte importante de sus primeros trabajos.

Entre 1957 y 1959 realizó estudios y visitas técnicas en Europa. Al regresar, comenzó una trayectoria vinculada con el diagnóstico regional y el aprovechamiento de los recursos de la cuenca del Balsas. Antes de que las campañas electorales ocuparan el centro de su vida pública, su trabajo estuvo relacionado con la infraestructura y el desarrollo regional.

Años después, cuando le preguntaron por la enseñanza principal que recibió de su padre, respondió: “Su ejemplo, solo eso”. Explicó que se refería a la congruencia y a la manera de tratar a las personas.

Junto al apellido histórico estuvieron la convivencia familiar, las mudanzas, los libros y las amistades escolares. Antes de convertirse en una figura de la oposición mexicana, Cuauhtémoc fue aquel niño que nadaba en Los Pinos y un joven ingeniero que comenzaba a conocer el país desde sus regiones, sus recursos y sus necesidades.