Se habla poco de uno de los proyectos que puede cambiar de manera importante el futuro energético y económico de Tula. La nueva Central de Ciclo Combinado Francisco Pérez Ríos, conocida como Tula II, representa el paso hacia una generación eléctrica más eficiente, moderna y con menor impacto ambiental que las antiguas unidades asociadas al combustóleo.

Para Tula no es solamente producir electricidad. Significa más inversión, empleos, contratación de servicios, proveeduría local y movimiento económico alrededor de una de las instalaciones industriales más importantes de la región. Es infraestructura que puede generar una nueva cadena de oportunidades para empresas y trabajadores locales.

También hay un beneficio ambiental que debemos comprender: el gas natural sigue siendo un combustible fósil, pero el ciclo combinado permite aprovechar mucho mejor la energía y reducir las emisiones por cada megawatt generado. No resuelve por sí solo los problemas ambientales de Tula, pero sí representa un avance tecnológico importante.

Tula II merece más reflectores porque muestra el nuevo rostro de la CFE en la región: más tecnología, mayor eficiencia, más economía y mejores condiciones ambientales. Y eso, para una zona históricamente industrial como Tula, no es un cambio menor.