Agosto de 2026 ha vuelto a colocar los sismos en la conversación internacional. Durante el mes se han registrado movimientos de magnitud considerable en diferentes regiones del planeta, lo que inevitablemente genera una pregunta entre los mexicanos: ¿esta actividad podría ser señal de que un terremoto fuerte ocurrirá en México durante septiembre?

La respuesta científica es clara: actualmente no existe evidencia que permita anticipar que México tendrá un gran terremoto en septiembre de 2026.

Que ocurran varios terremotos importantes alrededor del planeta en un periodo relativamente corto tampoco significa necesariamente que estén relacionados entre sí o que México sea “el siguiente”. La Tierra registra constantemente actividad sísmica y existen periodos en los que varios movimientos fuertes coinciden en pocos días o semanas.

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), cada año se localizan aproximadamente 20 mil terremotos alrededor del mundo, cerca de 55 diariamente. Además, históricamente se producen alrededor de 16 terremotos de magnitud 7 o superior por año.

En septiembre sí va a temblar en México, pero hay que entender qué significa

Si la pregunta es literalmente si habrá algún sismo en México durante septiembre, la respuesta es prácticamente sí.

México es un país altamente sísmico y registra miles de movimientos cada año. La inmensa mayoría son pequeños, ocurren lejos de grandes centros urbanos o simplemente no son percibidos por la población.

Por ello, sería completamente normal que durante septiembre de 2026 se registren decenas, cientos e incluso miles de movimientos dependiendo de la magnitud mínima considerada por los sistemas de monitoreo.

La pregunta verdaderamente importante es otra:

¿Habrá un terremoto fuerte o potencialmente destructivo en México durante septiembre?

Eso nadie puede saberlo actualmente.

No existe un método científicamente validado capaz de determinar con semanas de anticipación el día, lugar y magnitud de un terremoto.

Por lo tanto, tampoco existe un porcentaje serio que permita afirmar que México tiene, por ejemplo, 50, 70 o 90 por ciento de probabilidades de experimentar un gran terremoto durante septiembre de 2026.

Cualquier publicación que asegure conocer una fecha exacta o una probabilidad extraordinariamente elevada para septiembre debe tomarse con enorme cautela.

¿Por qué entonces tenemos tanto miedo a septiembre?

La explicación está en la historia reciente de México.

El 19 de septiembre de 1985, un terremoto de magnitud 8.1 provocó una de las mayores tragedias en la historia contemporánea del país.

Exactamente 32 años después, el 19 de septiembre de 2017, otro terremoto, esta vez de magnitud 7.1 y con características completamente diferentes, volvió a causar graves daños y pérdidas humanas.

Y ocurrió algo todavía más sorprendente.

El 19 de septiembre de 2022, cinco años después, México volvió a registrar un terremoto importante, de magnitud 7.7, con epicentro en Michoacán.

Pero el 19 no es la única fecha que alimenta la percepción.

El 7 de septiembre de 2017 ocurrió el enorme terremoto de magnitud 8.2 en el Golfo de Tehuantepec.

Cuatro años después, el 7 de septiembre de 2021, un terremoto de magnitud 7.1 con epicentro cerca de Acapulco volvió a sacudir una parte importante del país.

Es comprensible entonces que millones de mexicanos hayan desarrollado una asociación inmediata entre septiembre y los terremotos.

¿Septiembre realmente es el mes de los sismos?

Aquí aparece uno de los datos más interesantes.

No existe evidencia científica de una temporada de terremotos en México.

Los especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México han explicado en diferentes ocasiones que la coincidencia de varios terremotos importantes durante septiembre no significa que exista un fenómeno geológico relacionado con ese mes.

Las placas tectónicas no conocen nuestro calendario.

El cambio de agosto a septiembre no modifica los procesos que ocurren a kilómetros de profundidad dentro de la Tierra.

Los terremotos ocurren cuando la energía acumulada debido al movimiento de las placas tectónicas supera la resistencia existente en determinadas fallas.

Ese proceso puede desarrollarse durante décadas o incluso siglos.

Entonces, ¿qué probabilidad existe?

Hay que separar tres escenarios.

Que ocurra algún sismo en México durante septiembre de 2026: prácticamente seguro debido a la actividad sísmica cotidiana del territorio nacional.

Que ocurra uno o varios sismos perceptibles: es perfectamente posible, pero tampoco sería algo extraordinario para México.

Que ocurra un gran terremoto de magnitud 7 o superior: es posible porque México está situado en una región tectónicamente activa, pero no existe evidencia científica que permita afirmar que septiembre tenga una probabilidad extraordinariamente mayor que otros meses.

Mucho menos puede afirmarse que ocurrirá exactamente el 7 o el 19 de septiembre.

¿Los terremotos de otras partes del mundo pueden provocar uno en México?

Un terremoto modifica las tensiones de la corteza terrestre y normalmente genera réplicas en la región donde ocurrió. En determinadas circunstancias también pueden observarse efectos sísmicos a distancia.

Sin embargo, eso es muy diferente a asegurar que una serie de grandes terremotos registrados en distintos continentes esté recorriendo el planeta hasta llegar a México.

No existe una secuencia mundial que permita decir: “tembló allá, ahora le toca a México”.

Indonesia, Japón, Chile, Perú, México y otras regiones altamente sísmicas forman parte de sistemas tectónicos complejos, muchos relacionados con el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, pero los grandes terremotos que ocurren en ellos no funcionan como fichas de dominó alrededor del planeta.

México tiene una razón permanente para estar preparado

México se encuentra en una de las regiones tectónicamente más activas del planeta. En su territorio y alrededores interactúan las placas de Norteamérica, Cocos, Rivera, Pacífico y Caribe.

Particularmente importante es la subducción de la placa de Cocos bajo la placa de Norteamérica frente a las costas del Pacífico mexicano.

Por eso el verdadero mensaje científico no debería ser que “en septiembre va a temblar”, sino algo mucho más importante:

En México puede ocurrir un gran terremoto cualquier mes del año.

Septiembre tiene una enorme carga histórica y emocional por los acontecimientos de 1985, 2017, 2021 y 2022, pero hasta ahora la ciencia no ha encontrado un mecanismo que convierta al noveno mes del año en una temporada especial de terremotos.

La coincidencia existe; la predicción, no

Que México haya sufrido terremotos importantes durante septiembre es un hecho histórico.

Que algunos incluso hayan coincidido exactamente en el mismo día es extraordinariamente llamativo.

Pero una coincidencia histórica no constituye por sí misma una regla geológica.

Hasta hoy, ninguna institución científica seria puede afirmar que habrá un gran terremoto en México durante septiembre de 2026.

Tampoco puede asegurar que no ocurrirá.

Ahí está precisamente la diferencia entre predicción y prevención.

No sabemos cuándo llegará el siguiente gran terremoto mexicano. Lo que sí sabemos es que, tarde o temprano, México volverá a experimentar movimientos importantes debido a su ubicación tectónica.

Por eso septiembre no debería ser entendido como el mes en que necesariamente va a temblar.

Debería ser el mes que nos recuerda que vivimos en un país sísmico durante los 365 días del año.

Fuentes consultadas

  • Servicio Sismológico Nacional (SSN), Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), información y divulgación científica sobre sismos y los terremotos ocurridos durante septiembre.
  • U.S. Geological Survey (USGS), Earthquake Hazards Program.
  • Catálogos y estadísticas de sismicidad del Servicio Sismológico Nacional.
  • Información científica del USGS sobre frecuencia mundial de terremotos, predicción sísmica y distribución de grandes terremotos.