10 aspectos que debe tener el próximo presidente municipal de Tula

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Dejemos de jugarle al popular en listas informales de aspirantes y comencemos a hablar en serio de Tula y los retos que se presentan para el municipio rumbo a la sucesión presidencial que se determinará en la elección de junio de 2024 pero cuya efervescencia ya se vive en las comunidades, así como en escenarios digitales.

El primero de los retos para quienes desean trabajar en serio por Tula es alejarse -al menos un poco- de la frivolidad política y atender con seriedad y responsabilidad las demandas de la gente, que ha padecido severas crisis derivadas de la pandemia, la inundación, y ahora por el crimen en el que pareciera el problema más difícil de resolver porque el fenómeno ha contaminado en muchos casos las estructuras familiares hasta en lo más íntimo.

Hay posiciones de poder o de privilegio desde donde no se perciben con claridad los efectos de estas crisis pero basta con recorrer las calles de Tula y platicar con su gente para identificar las tareas que aunque parecieran básicas no han sido resueltas, en medio de un municipio al que le ha hecho falta desde hace al menos dos décadas trazar con visión el rumbo hacia el progreso que hemos soñado.

El tamaño de los problemas de la ciudad y sus comunidades son gigantes -en esta tierra de gigantes- y al revisar los perfiles de quienes han manifestado abiertamente su aspiración para contender por una candidatura rumbo al Palacio Municipal, nos encontramos con la gran duda de quien o quienes podrían hacer frente a esta difícil realidad.

Aquí presento para usted 10 aspectos básicos que debe tener el próximo presidente municipal de Tula de Allende, desde una perspectiva de quien esto propone, siempre abierto a enriquecer el ejercicio con su amable comentario.

  1. Comencemos por el principio: nada genera más confianza que quien ha sabido construir y conducir a una familia fuerte y feliz. Quien privilegia la convivencia, el tiempo y los valores de casa, siempre estará un peldaño -o mil- por arriba de los demás. ¿La violencia intrafamiliar, los divorcios, y los hijos fuera del matrimonio se deben tomar en cuenta? Por supuesto.
  2. Deberá tener excelente reputación laboral, sobre todo si entre sus antecedentes se encuentra el haber controlado, desarrollado e impulsado un negocio. La experiencia de encabezar un equipo de trabajo, abrazar un proyecto que avanza con recursos propios, verlo crecer y triunfar, no tiene comparación. En este sentido, la formación administrativa natural que da el sector empresarial ofrece un panorama que en ningún otro espacio se encuentra.
  3. A Tula no le hace falta un personaje de grandes discursos, sino una persona de trabajo y con visión. Probablemente este punto sea el determinante en un municipio al que le ha faltado visión, primero para establecer planes de largo alcance en el tiempo y el espacio, y luego para generar crecimiento de manera ordenada. De nada sirven las jornadas de trabajo de 15 horas diarias cuando no hay rumbo, programas, planes, medición, ¡y visión!
  4. A Tula no le hace falta un líder persignado, santurrón, o incluso divino, pero sí por lo menos un líder que no tenga cola que le pisen, que pueda salir a la calle con tranquilidad porque no tiene antecedentes de ilegalidad, deshonestidad, o falta de ética. En este caso aplica para todas y todos, pero más aún para quienes ya antes tuvieron (o tienen) la oportunidad de servir desde alguna dependencia pública y no lo hicieron o no lo hacen.
  5. Se requiere de un líder en toda la extensión de la palabra, que tenga experiencia en la dirección de grupos, a quien no le tiemble la mano a la hora de poner en orden lo que se debe, pero que sepa encauzar a las personas según sus habilidades y tenga gran sensibilidad humana para comprender al equipo y motivar cuando sea necesario.
  6. Desde muy temprano en la contienda, el aspirante va dando datos del tipo de personas que le rodean y los electores están todo el tiempo observando, como se debe. Entonces, el elegido debe ser el más hábil para conformar al mejor equipo, más allá de incorporar a la familia y amigos. Permítame ir más allá: también debe tener la habilidad para alejar a perfiles identificados por la gente como tóxicos, cuya presencia arruina proyectos completos, error que ya cometieron varios de los enlistados porque argumentan que “hay que tener de todo” pero, en perjuicio de sus objetivos, exageran.
  7. Tula es un municipio de gente trabajadora, noble, y en donde hemos construido las amistades más duraderas de nuestras vidas en muchos casos, pero hablemos con la verdad: en estas tierras hay que ser valiente para afrontar la inconformidad social y a los grupos de poder locales y foráneos que cada vez son más. Se requiere un perfil con alta sensibilidad de negociación, diálogo, firme, con poder de resolución.
  8. Decir “conozco las necesidades de la gente” es una frase común y de repente vacía a estas alturas de nuestra historia, porque tendría que ser lo básico de quien aspire a un cargo de esta naturaleza. Aquí requerimos a alguien que conozca las necesidades ¡y sepa como atenderlas y resolverlas! En este sentido, se requiere a alguien capaz pero también a alguien cercano a los pueblos y las comunidades, que haya caminado pie a tierra, a quien no le de miedo la espina, el ladrido del perro, y la ampolla en el pie. La realidad se ve diferente cuando se camina las calles todos los días (y no solo durante el periodo de campaña).
  9. Uno de los aspectos más relevantes es el nivel de relaciones, del círculo público y privado, con las que cuenta el aspirante. Es vital para los alcances de un gobierno la cartera de contactos del líder y su equipo, sobre todo para lograr resultados favorables en su encomienda. Si a esto se le suma una muy buena capacidad de gestión, estamos del otro lado.
  10. Los vicios con los que cuenta el servicio público en general son males no necesarios que se arrastran por décadas, de tal manera que se requiere un líder que sea capaz de ordenar y hacer respetar las reglas de los servidores públicos. Que se labore con orden, higiene, honestidad, puntualidad, y proactividad, como mínimo, es determinante para alcanzar el éxito.

Bonus: A Tula le urge un gobierno moderno, que tenga a la tecnología como una de las principales aliadas. Por medio de recursos tecnológicos en todas las áreas se pueden eficientar procesos y, lejos de representar gastos enormes (que así podrían parecer en algunos casos al inicio) terminan por ser inversiones inteligentes que contribuyen al ahorro y a la eficiencia de los procesos. Se requiere a un líder que crea en la tecnología.

Invito a aspirantes a evaluar su perfil, a atender y mejorar sus áreas de oportunidad, a proyectar a la sociedad sus fortalezas. Pero más aún, invito al elector a evaluar a quienes ya levantaron su mano, a generar una radiografía punto por punto y a identificar a quienes solicitan aparecer en las listas con un objetivo que no significa servir a Tula, sino conseguir una nueva chamba en el servicio público y nada más.

Vamos tomando el camino rumbo a la sucesión presidencial en Tula con seriedad, que el futuro no es cosa de juego.

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