Tula de Allende es mucho más que los imponentes Atlantes. Este municipio hidalguense reúne historia, arquitectura, artesanías y una cocina de raíces prehispánicas que puede sorprender tanto a quienes llegan por primera vez como a los propios habitantes de la región.

El recorrido puede comenzar en la Zona Arqueológica de Tula, antigua capital de la civilización tolteca. Además de contemplar a los famosos guerreros de piedra, los visitantes pueden conocer el Coatepantli o Muro de Serpientes, el Palacio Quemado, los juegos de pelota y otros espacios que permiten imaginar la grandeza que alcanzó esta ciudad hace más de mil años.

La experiencia se complementa con una visita al Museo Jorge R. Acosta, donde se resguardan piezas encontradas durante las exploraciones arqueológicas. Ya en el centro de la ciudad, vale la pena conocer la Sala Histórica Quetzalcóatl, caminar por la plaza principal y admirar la Catedral de San José, uno de los edificios más representativos de Tula.

Otro sitio recomendado es la Plaza de las Artesanías, en la que pueden encontrarse recuerdos inspirados en la cultura tolteca, incluyendo las tradicionales réplicas de los Atlantes. Para quienes buscan una opción recreativa en familia, el Parque Acuático La Cantera también forma parte de los atractivos turísticos del municipio.

Pero conocer Tula también significa probarla. Su cocina conserva ingredientes utilizados desde tiempos prehispánicos, como chinicuiles, escamoles, chapulines, flor de calabaza, huitlacoche, elote y conejo. Una de sus experiencias gastronómicas más particulares son los tacos de chinicuiles, preparados asados en comal o fritos y acompañados con guacamole, lechuga y salsa verde.

La barbacoa de borrego, cocinada tradicionalmente en horno de tierra y servida con consomé y pancita, es otro de los sabores que distinguen a esta región y que le han permitido a Tula formar parte del programa Pueblos con Sabor.

Para los turistas, Tula representa la oportunidad de caminar entre vestigios de una de las culturas más importantes de Mesoamérica. Para quienes viven en el municipio o en localidades cercanas, puede ser el momento perfecto para mirar su entorno con otros ojos y descubrir que no siempre es necesario viajar lejos para encontrar historia, cultura y buena comida.

Visitar Tula es encontrarse con un pasado monumental, pero también con una ciudad viva, orgullosa de sus raíces y dispuesta a recibir a quienes quieran conocerla… o redescubrirla.