El secretario de Gobierno de Hidalgo, Guillermo Olivares Reyna, confirmó que los cuerpos localizados en sepulturas de La Cañada, en Atotonilco de Tula, fueron trasladados al panteón municipal debido a que se encontraban en un espacio que no contaba con autorización de las autoridades sanitarias ni municipales.
El funcionario explicó que la reubicación respondió a la obligación de las autoridades de hacer cumplir la ley. Señaló que, tras una denuncia pública presentada durante agosto, se integró una carpeta de investigación y se realizaron las diligencias correspondientes para proceder con el traslado de los restos humanos.
De acuerdo con Olivares Reyna, se solicitó al juez de control la autorización para realizar la exhumación y reubicación de los cuerpos, observando las formalidades y protocolos legales. Insistió en que mantener sepulturas en espacios no autorizados representa una irregularidad que las instituciones no pueden permitir.
El secretario advirtió que ahora deberá investigarse cuál fue el interés de las personas que realizaron esas sepulturas sin cumplir con la legislación. Explicó que la existencia de tumbas clandestinas puede generar sospechas sobre posibles hechos ilícitos, como el ocultamiento de víctimas de delitos o de personas que se encuentran desaparecidas, sin que esto signifique que tales circunstancias estén acreditadas en este caso.
Olivares Reyna expresó su deseo de que las investigaciones no encuentren ninguna situación anormal y que lo ocurrido sea consecuencia del desconocimiento de la ley. Sin embargo, sostuvo que corresponde a las autoridades esclarecer las razones por las que se decidió sepultar cuerpos en un terreno sin los permisos correspondientes.
El funcionario defendió la actuación institucional y afirmó que permitir este tipo de prácticas significaría abrir una puerta a la anarquía. Reiteró que el traslado de los cuerpos al panteón municipal se realizó para corregir la irregularidad y dar cumplimiento a las disposiciones legales.
El caso de La Cañada, que provocó movilizaciones y hechos de tensión en Atotonilco de Tula, mantiene abierta una investigación en la que deberán esclarecerse las circunstancias de las sepulturas originales y las responsabilidades que pudieran derivarse de estos hechos.













