¿Podrían llevarse agua de Hidalgo para abastecer al Valle de México? El proyecto existe desde hace años, pero hoy el escenario es distinto
La respuesta corta es sí: técnica y jurídicamente es posible llevar agua subterránea de Hidalgo hacia la Zona Metropolitana del Valle de México. Incluso el Gobierno Federal estudió durante años un proyecto para hacerlo. Sin embargo, la revisión de documentos oficiales disponibles hasta septiembre de 2026 no muestra que aquella obra se encuentre actualmente autorizada o en construcción. Y hay otra precisión fundamental: hablar simplemente de “agua limpia” del Valle del Mezquital no corresponde con lo que muestran los propios estudios de calidad del agua.
La posibilidad de utilizar agua de Hidalgo para abastecer a la zona metropolitana de la Ciudad de México no es una especulación reciente.
Hace aproximadamente una década, la Comisión Nacional del Agua desarrolló formalmente el denominado Sistema Mezquital, una alternativa de abastecimiento que contemplaba extraer agua de acuíferos de esta región hidalguense y conducirla hacia el Estado de México.
El proyecto era de dimensiones considerables.
Según documentos oficiales de Conagua, el Sistema Mezquital contemplaba 143 pozos distribuidos en baterías, una planta potabilizadora de nivel avanzado, un acueducto de 82 kilómetros, dos plantas de bombeo y un tanque de entrega en el Cerro de Chiconautla, Estado de México, desde donde el agua podría incorporarse a la infraestructura metropolitana. Para diciembre de 2016 ya se habían concluido estudios de geohidrología, calidad del agua, tenencia de la tierra y aspectos sociales de las zonas de captación.
En los mapas de planeación de Conagua aparecía incluso una aportación identificada como “Mezquital-Tula: 4.6 metros cúbicos por segundo”. Posteriormente, un diagnóstico del Sistema de Aguas de la Ciudad de México manejó una capacidad de 4.8 metros cúbicos por segundo y una inversión estimada entonces en 12 mil 500 millones de pesos.

Para dimensionarlo: 4.8 metros cúbicos por segundo equivalen a alrededor de 151 millones de metros cúbicos de agua al año, o unos 415 millones de litros diarios.
Es decir, no se trataba de una idea menor.
El problema: aquella agua no podía enviarse directamente a la llave
Aquí aparece uno de los puntos más interesantes.
El propio proyecto contemplaba una planta potabilizadora avanzada porque las características del agua subterránea del Valle del Mezquital hacían necesario un tratamiento importante.
El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua realizó pruebas piloto con ósmosis inversa en pozos profundos del Valle del Mezquital. El IMTA reportó concentraciones elevadas de nitratos, dureza, sólidos disueltos totales, materia orgánica, sodio y coliformes, además de compuestos emergentes no regulados. El propósito de esas pruebas era precisamente determinar si técnica y económicamente resultaba viable potabilizar hasta 4.8 metros cúbicos por segundo.
La explicación está en la particular historia hídrica del Valle del Mezquital.
Durante décadas, enormes volúmenes de aguas residuales provenientes de la Zona Metropolitana del Valle de México han sido utilizados para el riego agrícola en Hidalgo. Parte de esa agua se infiltra y contribuye a la recarga del acuífero.
Un estudio técnico publicado por Conagua calculó una recarga total del acuífero Valle del Mezquital de 515 millones de metros cúbicos anuales. De ellos, 343.2 millones correspondían a recarga inducida, principalmente por excedentes del riego y filtraciones de los canales de los distritos agrícolas.
Ese fenómeno ha ayudado a mantener niveles de agua subterránea, pero también ha tenido consecuencias sobre su calidad.
En muestreos realizados por Conagua se encontraron coliformes fecales y totales en varias muestras, además de casos en que sólidos disueltos, sodio, arsénico, nitratos, sulfatos y trihalometanos superaban los límites de la norma aplicable en aquel momento. La propia autoridad relacionó parte de esta contaminación con la recarga inducida por aguas residuales.
Por eso sería impreciso plantear que debajo del Valle del Mezquital existe simplemente una enorme reserva de “agua limpia” lista para enviarse a la Ciudad de México.
Hay agua subterránea aprovechable, pero su calidad varía espacialmente y tendría que estudiarse pozo por pozo y someterse al tratamiento necesario para cumplir con la norma vigente para consumo humano.
Pero Hidalgo sí tiene acuíferos con disponibilidad positiva
Aquí la historia se vuelve más relevante.
El último acuerdo nacional de disponibilidad de acuíferos publicado por Conagua muestra que varios acuíferos de Hidalgo mantienen un balance positivo.
El Valle del Mezquital, clave 1310, registra una disponibilidad media anual de 30.46 millones de metros cúbicos. Eso representa, teóricamente, alrededor de 0.97 metros cúbicos por segundo.
El acuífero Actopan-Santiago de Anaya presenta una disponibilidad todavía mayor: 53.14 millones de metros cúbicos anuales, equivalentes aproximadamente a 1.68 metros cúbicos por segundo. También aparecen balances positivos en Chapantongo-Alfajayucan, Ixmiquilpan y Tecocomulco.
Pero otros acuíferos de la región presentan la situación contraria.
Tepeji del Río registra un déficit de 4.25 millones de metros cúbicos anuales, mientras que el enorme acuífero Cuautitlán-Pachuca, compartido con el Estado de México y fundamental para la zona metropolitana, presenta un déficit oficial de aproximadamente 229.9 millones de metros cúbicos anuales.
Es justamente esa presión sobre los acuíferos metropolitanos la que históricamente ha llevado a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.

Sin embargo, hay una advertencia esencial: “disponibilidad media anual” no significa que todo ese volumen esté físicamente concentrado en un lugar, sea automáticamente potable o pueda destinarse libremente a otra región. Deben considerarse pozos existentes, derechos de agua, comportamiento del acuífero, necesidades futuras de las comunidades, calidad, manantiales, descarga hacia ríos y sustentabilidad.
Y existe otra diferencia reveladora.
El antiguo Sistema Mezquital pretendía obtener alrededor de 4.6 a 4.8 metros cúbicos por segundo. Sólo 4.8 metros cúbicos por segundo representan aproximadamente 151 millones de metros cúbicos al año.
En cambio, la disponibilidad oficial actual del acuífero denominado específicamente Valle del Mezquital 1310 es de 30.46 millones.
Por tanto, no sería correcto utilizar hoy el antiguo proyecto de 4.8 m³/s como si esa cantidad continuara disponible automáticamente. Un proyecto semejante tendría que replantearse con estudios hidrogeológicos actuales, posiblemente considerando distintos acuíferos, nuevos balances y los derechos ya comprometidos.
¿Puede legalmente la Federación sacar agua de Hidalgo?
También aquí la respuesta requiere matices.
Los aprovechamientos de aguas nacionales subterráneas están sujetos a la administración federal y a las concesiones, asignaciones y autorizaciones correspondientes de Conagua. La disponibilidad publicada para cada acuífero es precisamente uno de los elementos que deben tomarse en cuenta antes de autorizar nuevas extracciones.
Pero la legislación cambió recientemente.
La reforma publicada el 11 de diciembre de 2025, junto con la nueva Ley General de Aguas, establece expresamente que cualquier autorización, permiso, concesión, asignación o prórroga debe priorizar el consumo humano y doméstico. Incluso dispone que, cuando exista riesgo para la disponibilidad destinada a ese consumo, la autoridad podrá disminuir o cancelar volúmenes concesionados después de una valoración técnica.
Por ello, un proyecto para extraer grandes volúmenes de Hidalgo no podría reducirse a abrir pozos y construir un ducto.
Tendría que demostrar disponibilidad hídrica, respetar derechos existentes, garantizar el abastecimiento de las poblaciones de origen, analizar impactos ambientales y sociales, cumplir las normas sanitarias, resolver derechos de vía y justificar técnicamente la sustentabilidad de la extracción.
El propio estudio de Conagua sobre el Valle del Mezquital advertía que un incremento excesivo de la explotación podría provocar abatimiento de niveles, mayores costos de bombeo, reducción de manantiales y del caudal base de los ríos, además de deterioro de la calidad del agua.
¿Entonces el Gobierno Federal se está llevando actualmente esa agua?
No hay evidencia oficial de que, hasta septiembre de 2026, se haya reactivado formalmente el antiguo Sistema Mezquital de 143 pozos y 82 kilómetros de acueducto para enviar agua subterránea de Hidalgo a la Ciudad de México.
A manera de contexto, recordemos que el aprovechamiento del agua de Hidalgo como parte de la solución hídrica del Valle de México fue reactivado públicamente en 2024. López Obrador habló expresamente del potencial del acuífero del Mezquital; el gobernador Julio Menchaca presentó un proyecto sobre ese acuífero a Conagua y a Claudia Sheinbaum cuando era candidata; y Sheinbaum incorporó durante su campaña un plan hídrico metropolitano entre Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México que posteriormente se convirtió en política federal.
Los proyectos que Conagua está anunciando actualmente para aumentar el abastecimiento del Valle de México apuntan hacia otras fuentes.
El 7 de septiembre de 2026, Conagua informó que construye una planta potabilizadora en el Lago de Guadalupe, en Cuautitlán Izcalli, capaz de procesar hasta 3 mil litros por segundo, junto con infraestructura de bombeo y una conducción de 14 kilómetros.
La estrategia contempla que esa infraestructura pueda posteriormente llevar agua hacia otros municipios metropolitanos y avanzar hasta la zona de La Paz e Iztapalapa, pasando por áreas como Nezahualcóyotl y Ecatepec. Conagua también trabaja en el aprovechamiento de agua de lluvia de la laguna de Zumpango.
Mientras tanto, el discurso oficial respecto al Valle del Mezquital en 2026 apunta en otra dirección.
Conagua informó en abril que invierte casi 2 mil 200 millones de pesos en modernizar canales de los distritos de riego 003 Tula, 100 Alfajayucan y 112 Ajacuba. Y fue explícita respecto al destino previsto para parte del agua ahorrada: podrá ser utilizada para consumo de las propias poblaciones de Hidalgo ubicadas en zonas con mayor escasez.
De hecho, el programa de largo plazo en Hidalgo pretende generar importantes ahorros de agua mediante la tecnificación agrícola. En octubre de 2025, Conagua estimó que las obras podrían ahorrar hasta 649 millones de metros cúbicos, aunque ese dato corresponde al potencial del programa completo y no significa que exista actualmente ese volumen adicional disponible para extracción o transferencia.
Entonces, ¿podría suceder en el futuro?
Sí, existe posibilidad técnica y jurídica. Y existe incluso un antecedente federal muy avanzado que demuestra que la opción fue considerada seriamente.
Pero eso es diferente a afirmar que exista hoy una decisión para hacerlo.
Para reactivar un proyecto semejante al Sistema Mezquital sería necesario, cuando menos, actualizar los estudios hidrogeológicos, demostrar qué volumen puede extraerse sin comprometer a las comunidades de Hidalgo, determinar la calidad real del agua en las nuevas baterías de pozos, definir el tratamiento requerido, evaluar el costo energético de bombearla hasta el Valle de México y obtener las autorizaciones ambientales y de aprovechamiento correspondientes.
Además, habría una cuestión de política hídrica inevitable: si existen comunidades hidalguenses con problemas de suministro, el nuevo marco legal obliga a colocar el consumo humano y doméstico entre las prioridades de cualquier decisión sobre esos volúmenes.

La conclusión
Sí podrían llevar agua de Hidalgo al Valle de México. De hecho, México ya estudió formalmente cómo hacerlo.
El llamado Sistema Mezquital no fue un rumor: llegó a plantear 143 pozos, 82 kilómetros de acueducto, una potabilizadora avanzada y un caudal cercano a 4.8 metros cúbicos por segundo.
Pero la fotografía de 2026 es distinta.
La disponibilidad oficial actual es menor que la manejada en aquellos proyectos para algunos de los acuíferos involucrados; existen riesgos ambientales y problemas documentados de calidad; la legislación hoy enfatiza la prioridad del consumo humano; y los proyectos federales de abastecimiento metropolitano actualmente anunciados se están concentrando en fuentes como el Lago de Guadalupe y Zumpango, no en una reactivación pública del Sistema Mezquital.
Por eso, la afirmación correcta hoy no sería “se llevarán el agua limpia de Hidalgo”, sino otra mucho más precisa:
Hidalgo posee reservas subterráneas que históricamente han sido consideradas como una posible fuente de abastecimiento para el Valle de México. Existe capacidad técnica para transferirlas, pero no hay evidencia oficial localizada hasta septiembre de 2026 de que el antiguo proyecto esté reactivado; cualquier intento futuro tendría que demostrar primero que no compromete el derecho al agua, la disponibilidad y la sustentabilidad hídrica de las propias regiones de Hidalgo.













