En el marco del 216 aniversario del inicio de la Independencia, el Episcopado Mexicano hizo un llamado a las autoridades de todos los niveles para garantizar las libertades, escuchar a las víctimas y ofrecer resultados frente a la violencia y la impunidad.

A través del mensaje denominado “Llamados a la libertad”, los obispos señalaron que México llega a esta conmemoración con importantes avances sociales, pero también con heridas que permanecen abiertas.

Reconocieron los progresos alcanzados en materia de derechos, participación de las mujeres, fortalecimiento institucional y solidaridad frente a los desastres. Sin embargo, advirtieron que continúan la violencia, la desaparición de personas, la desigualdad, la impunidad y el desplazamiento forzado de comunidades.

“Celebrar la Independencia no es cerrar los ojos: es recordar de dónde venimos para tener el ánimo de seguir construyendo”, expresaron.

El Episcopado destacó que la libertad representa uno de los principales legados de la Independencia y recordó que los Sentimientos de la Nación plantearon la eliminación de la esclavitud, la reducción de la pobreza y la igualdad de todas las personas ante la ley.

En este contexto, pidió proteger especialmente la libertad de expresión, mediante medios plurales, periodistas protegidos y un debate público que no descalifique a quienes piensan diferente.

También defendió la libertad religiosa como un derecho que no se limita al culto dentro de los templos, sino que incluye la posibilidad de creer, educar conforme a las propias convicciones, asociarse, servir y participar públicamente en la construcción del bien común.

Los obispos recordaron además el centenario del Conflicto Religioso de 1926 y señalaron que restringir la libertad de conciencia termina lastimando a toda la nación.

El mensaje resaltó el trabajo que realizan organizaciones religiosas, voluntarios, casas para migrantes, comedores, dispensarios, albergues, escuelas, universidades y centros dedicados a la defensa de los derechos humanos y al acompañamiento de las víctimas.

“A quienes gobiernan, en todos los órdenes, les pedimos que la libertad no sea concesión sino garantía; que la seguridad y la justicia dejen de ser promesa; y que se escuche a las víctimas”, manifestó el Episcopado.

Ante la proximidad de un nuevo proceso electoral, los representantes de la Iglesia católica también solicitaron que el debate público se desarrolle con responsabilidad y esté a la altura de la ciudadanía.

A la población la invitaron a demostrar su amor por México mediante la honradez cotidiana, la participación social, el cumplimiento de las responsabilidades y el cuidado de quienes menos tienen.

El documento concluye con un llamado a mantener la unidad nacional, trabajar por la reconciliación y honrar el legado de quienes participaron en la construcción de México.

“¡Que viva México! ¡Que viva Santa María de Guadalupe!”, concluye el mensaje firmado por Ramón Castro Castro, presidente del Episcopado Mexicano, y Héctor M. Pérez Villarreal, secretario general.