No es solamente percepción. El paso de la autopista México–Querétaro por Tepeji del Río se ha convertido en un corredor cada vez más complicado: accidentes mortales, tránsito pesado, obras permanentes, congestionamientos y robos forman parte de una carretera indispensable para la economía regional, pero que también se ha vuelto sinónimo de incertidumbre para quienes necesitan utilizarla.
El último dato consolidado disponible permite dimensionar el problema. El Anuario Estadístico de Colisiones en Carreteras Federales 2024, elaborado por el Instituto Mexicano del Transporte, contabilizó 192 colisiones en la carretera México–Querétaro durante ese año. De ellas, 40 tuvieron víctimas, con saldo de 26 personas muertas en el lugar y 28 lesionadas, además de daños materiales estimados en 25.5 millones de pesos.
En el tramo de la autopista 57D que atraviesa Hidalgo se registraron ese año nueve colisiones, cinco de ellas con víctimas, que dejaron dos personas fallecidas y cinco lesionadas. El segmento analizado comprende 36.3 kilómetros y soportó un tránsito promedio de 22 mil 465 vehículos diarios.
Pero los acontecimientos de 2025 y 2026 muestran que el problema continúa. En mayo de 2025, un tractocamión salió de la carretera en el tramo correspondiente a Tepeji y su conductor perdió la vida. En julio de ese mismo año, otro accidente múltiple involucró a un tráiler, una camioneta y un vehículo de seguridad privada, afectando severamente la circulación.
Durante 2026 la sucesión de hechos ha sido todavía más visible. En enero, la explosión de una pipa cargada con gas LP en el kilómetro 80 obligó al cierre de ambos sentidos de la autopista. En junio, una carambola que involucró transporte de carga, un autobús y vehículos particulares volvió a colapsar la circulación. El 5 de julio, un automóvil se impactó contra la barra de contención en Tepeji: dos personas murieron y otras dos resultaron gravemente heridas.
Y agosto volvió a poner el problema frente a nosotros. El día 15, un choque entre dos unidades de carga en San Juan Otlaxpan dejó dos personas muertas; ese mismo día se reportó otro accidente de un camión tipo torton alrededor del kilómetro 60, con una persona fallecida de acuerdo con los reportes preliminares.
A los accidentes se suma otro problema que está modificando la vida cotidiana de quienes viajan entre Tula, Tepeji, el Estado de México y la capital del país: el tráfico.
Obras, reducción de carriles, accidentes, mantenimiento y el enorme flujo de transporte pesado han convertido algunos recorridos en auténticos cuellos de botella. Durante 2026 usuarios han reportado retrasos de dos, tres y hasta cuatro horas. Recorrer unos cuantos kilómetros puede convertirse en una travesía cuando coinciden trabajos carreteros y algún percance. Salir de Tula o Tepeji rumbo a la Ciudad de México implica cada vez con mayor frecuencia revisar primero qué está ocurriendo en la autopista.
Y existe una tercera variable: la inseguridad.
El problema es suficientemente serio para que el Gobierno Federal haya implementado la estrategia especial “Cero Robos” en la México–Querétaro. Para esta carretera fueron desplegados 585 elementos de la Guardia Nacional, cuatro células de inteligencia, 194 vehículos, tres helicópteros, dos aeronaves no tripuladas, 20 drones y 10 torres de detección de vehículos robados. Durante 2025, el Gobierno Federal reportó que la operación logró disminuir 55% el robo al transporte de carga en esta autopista.
La reducción, sin embargo, no significa que el delito haya desaparecido. Investigaciones de seguridad realizadas durante 2026 ubicaron precisamente el corredor entre Santa Ana Azcapotzaltongo y el Parque Industrial Tepeji como zona de operación de un grupo relacionado con robos a vehículos particulares y transporte de carga. Entre las modalidades denunciadas se encuentra colocar piedras o lanzar objetos contra vehículos en movimiento para obligarlos a detenerse.
Todo ocurre sobre una misma franja carretera.
Accidentes, tráileres, obras, congestionamientos y delincuencia han convertido el paso por Tepeji en uno de los puntos que mayor atención requieren dentro de la México–Querétaro.
Para miles de habitantes de nuestra región no existe una alternativa sencilla. La utilizan para trabajar, estudiar, transportar mercancías, acudir a la Ciudad de México o conectarse con Querétaro. Buena parte de la economía de Tula–Tepeji depende de ella.
La México–Querétaro sigue siendo una de las grandes arterias económicas del centro del país.
El problema es que cruzar por Tepeji se ha convertido en un viaje cada vez más complicado y, en demasiadas ocasiones, peligroso.













