Esta semana deberá emitirse el dictamen relacionado con los estudios sobre posibles afectaciones ambientales en Siete Mezquites, al cumplirse el plazo establecido formalmente para analizar la documentación del caso.

Mónica Mixtega, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath), explicó que el Congreso de Hidalgo solicitó mediante un exhorto los estudios disponibles, mismos que ya fueron enviados tanto al Poder Legislativo como a la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Como parte del proceso también se realizó una mesa de trabajo con representantes del movimiento ciudadano, autoridades estatales y personal de Conagua, ante las preocupaciones existentes por una posible contaminación.

La funcionaria señaló que en los documentos quedó establecido un plazo de 15 días hábiles para la emisión del dictamen, periodo que concluye durante esta semana. Por ello, no se trata solamente de una posibilidad: de acuerdo con lo asentado, esta semana deberá existir una determinación.

El resultado será clave para el futuro de Siete Mezquites. Semarnath ha establecido que si Conagua determina técnicamente que existe contaminación relacionada con el proyecto, se procederá a revocar la autorización en materia de impacto ambiental.

En contraste, mientras los estudios no acrediten afectaciones, la dependencia estatal mantiene la defensa de la autorización ambiental que fue otorgada.

Pero existe otro elemento dentro de la lectura oficial del conflicto. Además de esclarecer las posibles afectaciones ambientales, las autoridades han planteado la necesidad de determinar si detrás de la oposición al proyecto pudieran existir otros intereses, incluidos factores políticos o económicos.

La postura expresada por Mixtega apunta a que primero deberá resolverse técnicamente la principal preocupación planteada por los habitantes: la posible contaminación. Si los estudios descartan afectaciones ambientales y aun así continúa la inconformidad, desde la visión oficial se considera necesario analizar qué otros factores podrían estar alimentando el conflicto.

Esto no significa que se haya acreditado la existencia de intereses políticos o económicos detrás de las protestas. Hasta ahora se trata de una posibilidad planteada dentro del análisis oficial, por lo que será importante diferenciarla de las preocupaciones y argumentos expresados por ciudadanos que se oponen al proyecto.

De esta manera, el dictamen adquiere una relevancia todavía mayor: no solamente aportará elementos sobre las condiciones ambientales de Siete Mezquites, sino que podría modificar el rumbo de una controversia que también ha adquirido dimensiones sociales y políticas.

Así, Siete Mezquites entra en una semana decisiva: deberá conocerse el dictamen previsto dentro del plazo establecido. Si se acredita contaminación, podría revocarse la autorización ambiental; si ésta se descarta, el debate podría trasladarse hacia las otras razones e intereses que pudieran estar detrás de la oposición al proyecto.