“La protección de la gente nunca es negociable.” El retiro de 670 hectáreas de lirio acuático en la Presa Endhó impacta directamente a miles de habitantes de Tula y Tepetitlán, municipios que por décadas han cargado con los costos ambientales de la cuenca. La invasión de lirio, una de las peores en veinte años, amenaza la salud, el riego y la seguridad de familias enteras.

El trabajo de Semarnath —maquinaria, brigadas y coordinación comunitaria— es indispensable, pero no suficiente. En esta región cada crisis ambiental se traduce de inmediato en riesgo humano: plagas, malos olores, estancamiento y afectaciones agrícolas. La población lo vive cada día.

Por eso, no puede escatimarse ni dinero ni personal cuando se trata de proteger a quienes viven alrededor de la presa. Se requiere un programa permanente de limpieza, monitoreo y dragado preventivo. La región ya ha enfrentado demasiado como para conformarse con acciones temporales.

Además, estos trabajos deben realizarse con transparencia y participación ciudadana. Las familias conocen mejor que nadie cómo la contaminación afecta su vida diaria. Lo que ocurre en Endhó es un reto social, ambiental y humano que exige respuestas firmes.

“Proteger a la gente no tiene precio.” Si queremos justicia ambiental para Tula y Tepetitlán, necesitamos un compromiso sostenido. La región no merece paliativos; merece soluciones profundas y dignas.

*Todos los textos de opinión son responsabilidad del autor; las posturas aquí expresadas son independientes a Periódico El Origen.*
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