“No más silencios ante la violencia.” En estos días, la voz de una mujer valiente en Tetepango ha sacudido lo que muchos daban por hecho como “normal”: Adriana Islas Dezha, presidenta del DIF municipal, denunció públicamente que su esposo —el alcalde Enrique Estrada— la ha sometido durante años a violencia familiar e intimidación.
El 25 de octubre presentó formal denuncia ante el Ministerio Público; a partir de entonces, las autoridades dictaron medidas cautelares para protegerla a ella y a sus hijos. Aun así, relata que las agresiones —verbales, psicológicas, de carácter institucional— persistieron. Su valentía al levantar la voz, en el contexto del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, expone una verdad incómoda: cuando el agresor ocupa un cargo público, el silencio se vuelve cómplice.
Este caso no es un asunto privado: es de interés público. Que quien tiene la responsabilidad de gobernar haya sido señalado por violencia familiar debe activar la alerta ciudadana, institucional y mediática. No basta con atenderlo como un “asunto doméstico”: aquí está en juego la integridad de personas y la confianza en las instituciones.
Desde esta columna, mi respaldo es absoluto a la mujer que decidió denunciar. No puedo apoyar la complicidad ni la impunidad. La sociedad, los medios y los órganos de justicia tenemos la obligación moral de acompañar, verificar y proteger, garantizando su seguridad y la de sus hijos. Las amenazas y represalias no pueden quedar sin respuesta.
“Cuando silencias a una mujer, perpetúas su dolor.” Este es un llamado urgente: Tetepango no puede permitirse más omisiones. Todo mi respaldo, mujer a mujer.
*Todos los textos de opinión son responsabilidad del autor; las posturas aquí expresadas son independientes a Periódico El Origen.*













