Por: Mina Villeda Sánchez

El progreso solo vale cuando respeta a quienes lo sostienen.” La confirmación de que Cemex podría convertirse en la empresa desarrolladora del Parque de Economía Circular en los terrenos de la fallida Refinería Bicentenario abre un capítulo decisivo para la región Tula–Tepeji. No es un anuncio menor: hablamos de uno de los proyectos ambientales e industriales más grandes que se han propuesto para esta zona en décadas, y que, de concretarse, transformaría la vocación económica del valle.

Carlos Henkel Escorza, secretario de Desarrollo Económico, explicó que esta iniciativa —liderada por la Semarnat y acompañada por Sedeco— contempla parques industriales especializados en reciclaje, plantas para generar energía a partir de residuos y tecnologías para pulverizar neumáticos con el fin de convertirlos en materiales útiles para impermeabilizantes o infraestructura carretera. Un modelo de economía circular que, en teoría, permitiría disminuir la presión ambiental que ha marcado la historia de Tula.

Pero más allá de su escala técnica, este proyecto tiene un significado especial para miles de familias de Tlaxcoapan, Atitalaquia y Tula: implica intervenir en un territorio que ha sido lastimado por décadas de contaminación industrial. Por eso, cualquier empresa que llegue  debe asumir un compromiso absoluto con la gente que vive aquí. No solo con inversión: con respeto, transparencia y corresponsabilidad ambiental.

La posibilidad de un parque ecológico integrado al proyecto, así como la promesa de cuidar los sitios arqueológicos, suena a un equilibrio necesario entre desarrollo y conservación. Sin embargo, ese equilibrio solo será real si se garantiza que la población tendrá voz, vigilancia y acceso a información completa. Tula no necesita otro megaproyecto que llegue con un discurso impecable y termine dejando más dudas que beneficios.

Hoy, más que nunca, es indispensable que las inversiones que lleguen a la región empaten con la visión de crecimiento sostenible que impulsa el estado. Y que quienes vengan a construir encuentren una comunidad que merece ser tratada con dignidad, no como una extensión industrial más. Tula y Tepeji son más que territorio: son historia, cultura, familias, patrimonio vivo.

Que todo lo que venga traiga prosperidad y respeto.” Si Cemex desarrolla el Parque de Economía Circular, deberá hacerlo honrando a la gente de esta región y, por qué no, privilegiando espacios laborales para los de aquí. Porque aquí, cada decisión pesa, cada proyecto se recuerda y cada acción deja huella.

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