La cifra es alarmante y no permite complacencias: 26 vidas se han perdido en lo que va del año debido al brote de sarampión que recorre el país. Mientras la estrategia nacional se dicta desde los grandes escritorios de la Secretaría de Salud, la verdadera batalla para detener el contagio no se librará en los hospitales de especialidades, sino en las calles, mercados y plazas de nuestros municipios.
En esta crisis, el gobierno municipal deja de ser un ente administrativo para convertirse en una autoridad sanitaria de choque. Su tarea es crítica por una razón sencilla: el ayuntamiento es la autoridad más cercana a la madre que duda sobre la vacuna y al joven que presenta los primeros síntomas en una comunidad alejada.
Las tareas impostergables de los alcaldes son cruciales en la prevención del sarampión y otras enfermedades prevenibles:
- Promoción y acceso a la vacunación: No basta con tener vacunas disponibles; los municipios deben trabajar activamente para asegurar que todos los ciudadanos, especialmente en zonas de difícil acceso o con poblaciones vulnerables, tengan información y acceso fácil a los centros de vacunación. Esto puede incluir brigadas móviles y campañas de concienciación.
- Comunicación efectiva y combate a la desinformación: En la era de la información rápida y a menudo errónea, el ayuntamiento debe ser una fuente confiable de información sobre salud pública. Utilizar los canales de comunicación locales para desmentir mitos sobre la vacunación y promover mensajes claros y precisos en las lenguas y modismos de la región es fundamental.
- Vigilancia epidemiológica a nivel local: Los municipios pueden jugar un papel importante en la detección temprana de posibles casos. Fomentar la notificación de síntomas, establecer protocolos de respuesta rápida en coordinación con las autoridades sanitarias estatales y sensibilizar a la población sobre la importancia de la detección son tareas esenciales.
El sarampión es una enfermedad prevenible mediante la vacunación. Asegurar una alta cobertura de vacunación a nivel municipal es una de las herramientas más efectivas para evitar brotes y proteger la salud de la comunidad. Los gobiernos municipales tienen la oportunidad y la responsabilidad de ser proactivos en la implementación de medidas preventivas y educativas para proteger a sus ciudadanos.


















