Una bonita historia de emprendimiento, esfuerzo y perseverancia que comenzó en Pachuca hace más de 100 años.

¿Sabías que una de las marcas de leche y helados más reconocidas de México nació en un pequeño establo de Hidalgo?

Todo comenzó el 19 de abril de 1924, cuando Javier Conde y su esposa, Amparo Gómez, emprendieron un negocio familiar con apenas 17 vacas. Su sueño era sencillo: producir leche de calidad y venderla de puerta en puerta por las calles de Pachuca.

Pero el camino no fue fácil. Durante los primeros meses perdieron 13 de sus 17 vacas. A pesar del golpe económico, la familia no se rindió. Continuaron trabajando con los pocos animales que les quedaban.

Con esfuerzo, dedicación y la confianza de sus clientes, aquel pequeño negocio comenzó a crecer. Para 1936 ya contaban con alrededor de 100 cabezas de ganado.

Pasaron las décadas y Santa Clara siguió evolucionando. Incorporó nuevas tecnologías, modernizó sus instalaciones y amplió su producción hacia quesos, cremas, yogures y helados.

🍦 En la década de 1980 llegó una de sus decisiones más importantes: abrir sus propias tiendas y heladerías, convirtiendo un negocio lechero familiar en una marca que comenzó a expandirse por distintas ciudades del país.

El éxito fue tan grande que en 2012 Santa Clara fue adquirida por Jugos del Valle, empresa integrada al sistema Coca-Cola. Para entonces, aquella aventura que comenzó con 17 vacas ya contaba con una importante red de establecimientos.

Hoy, con más de un siglo de historia, Santa Clara es una marca reconocida en México, pero sus raíces permanecen en Pachuca, Hidalgo.

Esta historia nos recuerda algo importante: los grandes negocios no siempre comienzan con grandes inversiones. Muchas veces nacen de una idea sencilla, del trabajo diario, de superar las dificultades y, sobre todo, de no rendirse.

❤️ Una historia de emprendimiento familiar que nació en Hidalgo y trascendió generaciones.