Es comprensible el enojo de miles de habitantes de la región de Tula ante la falta de soluciones efectivas de Conagua a la problemática de la presa Endhó. El lirio acuático, la proliferación de mosquitos y la contaminación han deteriorado la calidad de vida de comunidades enteras. Hay reclamos legítimos que merecen atención urgente.
Pero también es importante reconocer lo que se está haciendo bien. Las obras hidráulicas realizadas en el río Tula representan uno de los avances más importantes de los últimos años en materia de prevención de inundaciones. No son trabajos menores para una ciudad que todavía conserva las dolorosas consecuencias de la inundación de 2021.

La ampliación de la capacidad hidráulica, el mejoramiento del cauce y las labores de limpieza permiten tener mayores condiciones de seguridad en las zonas intervenidas. Aunque ninguna obra puede garantizar que jamás volverá a registrarse una inundación, hoy existen mejores condiciones para reducir ese riesgo.
Este 13 de octubre, Conagua informó que durante 2026 ha desazolvado cerca de 77 kilómetros de tuberías en Hidalgo, beneficiando a más de 141 mil habitantes. También reportó trabajos de limpieza en dos kilómetros del río Tula, aguas abajo de la presa Endhó. Son acciones preventivas que deben reconocerse, pero también verificarse y mantenerse.
Reconocer los avances no significa guardar silencio ante las omisiones. Conagua tiene una deuda con las familias que viven alrededor de la presa Endhó, pero sería injusto ignorar las inversiones y los trabajos que buscan evitar otra tragedia en Tula.

La exigencia ciudadana debe mantenerse en ambos sentidos: que se atienda de manera definitiva la crisis ambiental de la presa Endhó y que continúen las obras, el mantenimiento y la vigilancia del río Tula.
Porque una cosa es cuestionar lo que falta y otra muy distinta negar lo que se ha conseguido. Tula necesita instituciones que respondan, ciudadanos que vigilen y una sociedad capaz de reconocer los resultados sin renunciar a sus exigencias.
La mejor manera de honrar la memoria de las inundaciones pasadas es impedir que se repitan. Y la mejor manera de responder a las comunidades de la presa Endhó es dejar de administrar sus problemas y comenzar a resolverlos.













