Si dejamos fuera la política y ampliamos la mirada hacia distintas generaciones, Hidalgo aparece detrás de figuras fundamentales de la cultura popular, la literatura, la música, las artes plásticas y el deporte mexicano. Algunos nacieron hace más de un siglo y otros continúan escribiendo su historia, pero todos comparten algo: su punto de partida estuvo en territorio hidalguense.
La selección no pretende establecer quién es más importante. Está construida a partir de personajes cuyo nacimiento en Hidalgo puede verificarse mediante instituciones culturales, organismos deportivos y fuentes oficiales o especializadas. Desde Tulancingo hasta Tepeji, Actopan, Pachuca, Mixquiahuala y la Huasteca, Hidalgo ha producido talento que trascendió mucho más allá de sus fronteras.
1. El Santo — Tulancingo
Rodolfo Guzmán Huerta, El Santo, nació en Tulancingo el 23 de septiembre de 1917 y terminó convertido en uno de los mayores símbolos de la cultura popular mexicana del siglo XX. Su carrera como luchador se extendió durante cuatro décadas, pero su personaje trascendió el ring para llegar a historietas y a 52 largometrajes que circularon incluso fuera de México. Secretaría de Cultura lo reconoce como uno de los luchadores más famosos de México y del mundo.
La máscara plateada terminó siendo mucho más que una identidad deportiva. El Santo se convirtió en héroe cinematográfico, personaje de historieta y referente visual de México en distintos países. Tulancingo conserva actualmente un museo dedicado a su trayectoria y una estatua que recuerda su origen hidalguense. Pocos personajes nacidos en Hidalgo han alcanzado un nivel semejante de reconocimiento popular.
2. Gabriel Vargas — Tulancingo
También en Tulancingo nació Gabriel Vargas Bernal, el 5 de febrero de 1915. Dibujante, caricaturista y observador extraordinario de la vida urbana mexicana, fue el creador de La Familia Burrón, una de las historietas más importantes y longevas de México. Sus personajes retrataron durante décadas las vecindades, el lenguaje, los oficios, las aspiraciones y las contradicciones de las clases populares. La historieta apareció por primera vez en 1948 y permaneció vigente durante más de seis décadas. Vargas consiguió algo excepcional: construir personajes ficticios que terminaron incorporándose al imaginario colectivo y hasta al lenguaje cotidiano de varias generaciones. La Secretaría de Cultura lo considera un referente indispensable de la cultura popular mexicana del siglo XX. Otro gigante nacional nacido en Hidalgo.
3. Ricardo Garibay — Tulancingo
Ricardo Garibay nació en Tulancingo el 18 de enero de 1923 y desarrolló una obra que atravesó la novela, el cuento, el ensayo, la crónica, el periodismo, el teatro y el cine. Fue autor de libros como Beber un cáliz, La casa que arde de noche y Par de reyes, además de participar como guionista en producciones cinematográficas mexicanas.
Su trabajo recibió reconocimientos importantes dentro y fuera del país. La casa que arde de noche obtuvo en Francia el premio al mejor libro extranjero publicado en 1975; además recibió el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Narrativa Colima. Hoy uno de los principales premios literarios de Hidalgo lleva su nombre. Garibay colocó el habla mexicana en el centro de su literatura.
4. María Teresa Rodríguez — Pachuca
Pachuca vio nacer en 1923 a María Teresa Rodríguez, considerada una de las grandes pianistas mexicanas del siglo XX. Comenzó a tocar desde niña, desarrolló una extensa carrera internacional y actuó como solista con importantes orquestas de México, Estados Unidos, Europa y América Latina. Su trayectoria estuvo estrechamente relacionada con figuras como Carlos Chávez y Eduardo Mata.
Además de intérprete, fue una figura histórica para la educación musical mexicana. Entre 1988 y 1991 se convirtió en la primera mujer en dirigir el Conservatorio Nacional de Música, institución con más de un siglo de existencia. Recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y diferentes reconocimientos internacionales. Su nombre permanece hoy ligado a uno de los grandes capítulos de la música académica mexicana.
5. Byron Gálvez — Mixquiahuala
Byron Gálvez nació en Mixquiahuala, Hidalgo, en 1941 y se convirtió en una figura destacada de las artes plásticas mexicanas. Desde muy joven se trasladó a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos, donde tuvo como maestros a artistas como Luis Nishizawa, Francisco Moreno Capdevila y Antonio Rodríguez Luna. Su trabajo se desarrolló principalmente en pintura, escultura y gráfica.
Su trayectoria llevó el nombre de Mixquiahuala a galerías, museos y colecciones dentro y fuera de México. La obra de Gálvez desarrolló un lenguaje propio en torno a la figura humana, el movimiento y la abstracción. En su municipio natal existe además el Parque Cultural Hñähñu, estrechamente relacionado con su legado artístico. El Valle del Mezquital también ha producido arte de proyección internacional.
6. Nicandro Castillo — Xochiatipan
Desde la Huasteca hidalguense surgió Nicandro Castillo Gómez, nacido en Xochiatipan en 1914. Compositor e intérprete, fue una de las figuras responsables de llevar el huapango y el son huasteco hacia públicos nacionales mucho más amplios. Su obra incluye decenas de composiciones que posteriormente fueron interpretadas por algunas de las voces más importantes de la música mexicana. SIC
Entre sus piezas aparecen El Hidalguense, Las Tres Huastecas, El Cantador, La Calandria, Fiesta Huasteca y Mi Huejutla. Sus canciones fueron grabadas por artistas como Pedro Infante, Vicente Fernández, Antonio Aguilar y Miguel Aceves Mejía. La propia Secretaría de Educación Pública lo identifica como una figura fundamental para la difusión del huapango. Su música convirtió a la Huasteca en sonido nacional.
7. Efrén Rebolledo — Actopan
Efrén Rebolledo nació en Actopan en 1877 y es considerado una figura importante del modernismo literario mexicano. Su poesía se distinguió por abordar el amor, el deseo y el erotismo con una intensidad poco común para su época. Su obra se desarrolló en contacto con las corrientes literarias internacionales de finales del siglo XIX y principios del XX.
Su legado permanece vivo en Hidalgo, donde uno de los premios estatales de poesía lleva su nombre y existe un foro cultural dedicado a su memoria. La Secretaría de Cultura estatal lo reconoce como una de las figuras fundamentales de las letras hidalguenses y como un autor cuya obra tuvo importancia mucho más allá de su lugar de nacimiento. Actopan también forma parte de la historia de la literatura mexicana.
8. José Hernández Delgadillo — Tepeapulco
El muralista y pintor José Hernández Delgadillo nació en Tepeapulco en 1927. Estudió en La Esmeralda y desarrolló una trayectoria marcada por el muralismo, la pintura y una visión social profundamente vinculada con las preocupaciones de su tiempo. Su obra fue presentada en galerías, museos e instituciones tanto de México como del extranjero.
En 1961 obtuvo un Premio Internacional en la Segunda Bienal de París por su obra Hombre, reconocimiento que colocó su trabajo en el escenario internacional. Su producción artística está ligada al humanismo, las causas sociales y el muralismo mexicano de la segunda mitad del siglo XX. La Secretaría de Cultura de Hidalgo mantiene actualmente acciones para preservar y digitalizar parte de su legado.
9. Raúl Jiménez — Tepeji del Río
En una generación completamente distinta aparece Raúl Alonso Jiménez, nacido en Tepeji del Río de Ocampo el 5 de mayo de 1991. El delantero salió del Club América y posteriormente desarrolló una extensa trayectoria en el futbol europeo, pasando por clubes de España, Portugal e Inglaterra y convirtiéndose en seleccionado nacional mexicano durante más de una década.
Su historia deportiva alcanzó otro capítulo en 2026, cuando participó en su cuarta Copa Mundial y consiguió su primer gol mundialista con México. FIFA ha destacado además su importancia en la Selección Mexicana y su protagonismo en la conquista de la Liga de Naciones de Concacaf de 2025. De Tepeji del Río salió uno de los delanteros mexicanos más reconocidos internacionalmente de su generación.
10. María Fassi — Pachuca
María Fassi, nacida en Pachuca en 1998, representa a una nueva generación de deportistas hidalguenses con presencia internacional. Su carrera universitaria en Estados Unidos fue extraordinaria: ganó el campeonato individual de la NCAA en 2019 y recibió reconocimientos como el ANNIKA Award antes de incorporarse profesionalmente al LPGA Tour.
También representó a México en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024, consolidándose como una de las golfistas mexicanas de mayor proyección internacional. El registro olímpico confirma Pachuca, Hidalgo, como su lugar de nacimiento y la LPGA mantiene documentada su trayectoria profesional. Su historia demuestra que Hidalgo también puede producir talento para disciplinas con alcance global.
Hidalgo ha aportado mucho más de lo que suele recordarse
Lo interesante aparece cuando observamos juntos estos nombres. De Hidalgo surgió el luchador que se convirtió en superhéroe mexicano, el creador de La Familia Burrón, una de las grandes pianistas nacionales, escritores, muralistas, compositores y deportistas capaces de competir en los escenarios más importantes del mundo. No pertenecieron a la misma generación ni recorrieron caminos parecidos.
También resulta significativo que el talento esté distribuido por todo el territorio. Tulancingo produjo figuras fundamentales de la cultura popular y las letras; Pachuca aportó música y deporte; la Huasteca entregó compositores; Actopan, literatura; Mixquiahuala, artes plásticas; Tepeapulco, muralismo; y Tepeji del Río, futbol internacional. La historia cultural de Hidalgo es mucho más grande de lo que generalmente contamos.
Y todavía quedarían nombres para otra lista: Abundio Martínez, compositor nacido en Huichapan; la cineasta Faride Schroeder, originaria de Tulancingo; la luchadora olímpica Alejandra Romero Bonilla, también tulancinguense, y otras figuras que han destacado en ciencias, música, cine y deporte.













