La candidatura de Morena por la diputación federal del Distrito VI, con cabecera en Pachuca, está en juego. Hasta ahora son tres los personajes que aparecen con mayor fuerza en una competencia interna que públicamente se presenta como un ejercicio de unidad, pero que debajo de la mesa mantiene el toma y daca de todos los días.
El distrito está integrado por Pachuca, donde el alcalde Jorge Reyes pretende repetir al frente de la capital; Ajacuba, un municipio sin avances significativos y con un cabildo sumergido en el caos; Francisco I. Madero, municipio inerte; y San Agustín Tlaxiaca, gobernado por Movimiento Ciudadano, con más bajos que altos.
También forman parte Tetepango, donde Enrique Estrada logró sobreponerse a problemas familiares y mantiene al municipio de pie, así como Tlahuelilpan, donde la administración no termina de destacar ni para bien ni para mal. Ese es el escenario político de los seis municipios que actualmente integran el Distrito VI.
Durante varios días, algunos se fueron con la finta y pensaron que Miguel Tello buscaría competir por el distrito de Tula. Finalmente, se confirmó que su registro fue por Pachuca. Su presencia refresca una batalla interna en la que también aparecen dos perfiles de considerable peso: Tania Meza Escorza y Ricardo Crespo.
Los tres representan estilos completamente diferentes. Miguel Tello estuvo al frente de la Unidad de Planeación y Prospectiva de Hidalgo y proyecta una imagen fresca, técnica e innovadora. Va por garantizar la unidad con cientos de simpatizantes, pero sus enemigos no son pocos. Su perfil rompe con las formas tradicionales y podría conectar con sectores que buscan una renovación dentro de Morena.
Tania Meza representa una izquierda más apegada, al menos en el discurso, a los principios históricos del movimiento. Sin embargo, sigue siendo una interrogante qué tanto puede adaptarse a un morenismo que ha cambiado, que ha crecido y que actualmente reúne corrientes políticas distintas.
Ricardo Crespo, por su parte, es un viejo lobo de mar formado en las filas del tricolor. Su paso por el Congreso pudo haberlo desgastado, pero también existe la versión contraria: que aprovechó su labor legislativa para fortalecer su estructura, ampliar sus alianzas y preparar el terreno para una nueva competencia electoral. Ya se verá.
La moneda está en el aire. Morena tiene frente a sí tres perfiles fuertes, distintos y con estructuras propias. Es un duelo de titanes disfrazado de unidad, pero desarrollado bajo la sombra de manos firmes que no temblarán cuando llegue el momento de tomar la decisión.
Porque en Morena las candidaturas pueden definirse mediante encuestas, acuerdos o equilibrios políticos, pero rara vez son producto de la casualidad. En el Distrito VI, la fotografía puede mostrar unidad; la realidad, en cambio, revela una batalla que apenas comienza.













