La reaparición del sarampión en México dejó de ser una advertencia teórica y ya tiene consecuencias concretas. Autoridades educativas confirmaron la suspensión de clases en escuelas de Jalisco y Aguascalientes tras detectarse casos de esta enfermedad altamente contagiosa, como medida para frenar la propagación.
El sarampión es una infección viral respiratoria que se transmite por el aire y puede permanecer activo en espacios cerrados durante varias horas. De acuerdo con organismos internacionales de salud, hasta 9 de cada 10 personas no vacunadas pueden contagiarse al estar expuestas al virus. Los síntomas incluyen fiebre alta, tos, conjuntivitis y erupciones cutáneas, pero también puede provocar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte, especialmente en niñas y niños.
Especialistas advierten que estos brotes están relacionados con bajas coberturas de vacunación, ya que para evitar la transmisión comunitaria se requiere que al menos 95 % de la población tenga el esquema completo. La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) ofrece hasta 97 % de protección con dos dosis y es considerada segura y eficaz.
Mientras las autoridades sanitarias refuerzan la vigilancia epidemiológica y las campañas de vacunación, el cierre temporal de escuelas busca romper cadenas de contagio. El mensaje es claro: el sarampión no es una enfermedad del pasado y no debe tomarse a la ligera. La prevención sigue estando en la vacuna.

















