TIEMPOS DE COVID: MALTRATO A NIÑAS, NIÑOS EN LOS HOGARES EN

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200330065. Ciudad de México, 30 Mar 2020 (Notimex-Marco González).- Debido a la contingencia por el brote de COVID-19, los pasajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México usan cubrebocas como medida de prevención, además de que el flujo ha disminuido llevando a la cancelación de algunos viajes. Ciudad de México, 30 de marzo de 2020. NOTIMEX/FOTO/MARCO GONZÁLEZ/MGR/HTH

Por. Psic. Rubí Dalila Atzin Ramírez

La violencia de género ha aumentado en esta época de confinamiento, pues se potencian los factores de riesgo de violencia, explotación y abusos de cualquier magnitud para mujeres, niñas, niños y adolescentes.

Al aumentar el aislamiento social, en el núcleo familiar aumenta la vulnerabilidad a la violencia, pues las agresiones se siguen utilizando como una forma de disciplina y lamentablemente se sigue justificando en estos tiempos.

La cultura patriarcal está caracterizada por el dominio de los hombres sobre las mujeres, en donde la masculinidad no sólo es definida socialmente por su dureza, sino también porque los hombres aparentemente no muestran sus emociones.

Las emociones culturalmente son asociadas solo para las mujeres, como lo es el amor, la fragilidad, la sensibilidad y la crianza.

Se justifican y/o naturalizan algunas emociones como el enojo, la falta de control sobre lo que sucede alrededor.

Vivimos en una sociedad en donde algunas mujeres se han apropiado de esas representaciones de control sobre otras/otros a través de un ejercicio de violencia que desafortunadamente se sigue repitiendo como modelo de crianza.

Los niños, niñas y adolescentes no aprenden que con un golpe sus madres y padres quieren enseñarles.

Los malos tratos incluidos con golpes no les van a enseñar que deben portarse bien, o que así se resuelven los conflictos por los que atravesamos algunas veces.

Lo que les estamos mostrando son actitudes violentas que los hacen sensibles ante este tipo de experiencias y que fomentamos aún más la violencia.

Ellos aprenden principalmente con el ejemplo, y si se les enseña desde pequeños que todo problema que se nos presente en cierta edad, la podemos resolver con violencia, tenderán a repetir esos patrones de conducta.

La actual crisis que vivimos no es una excepción para que las niñas, niños y mujeres no sean sometidas/sometidos a violencia en sus hogares o en cualquier ambiente en el que se encuentren.

De acuerdo con las estadísticas de ONU MUJERES, a nivel global, 243 millones de mujeres y adolescentes entre 15 y 49 años han sido víctimas de violencia física y/o sexual a manos de su pareja.

137 mujeres son asesinadas a diario en el mundo por un miembro de su familia, menos del 40 % de las mujeres que sufren violencia buscan algún tipo de ayuda y menos del 10% de quienes lo hacen recurren a la policía.

Es importante mencionar que si bien, las personas que tienen al cuidado niños y niñas, no tienen intención de maltratarlos y que cuando las madres y padres ponen límites a sus hijas e hijos lo hacen con la intención de educarlos, cuando quieren hacerlo a través del castigo físico o de la humillación lo hacen generalmente movidos por la ira, el enojo y la frustración.

En nuestra sociedad, más del 50% de los adultos que están al cuidado de niñas y niños piensan que es normal usar el maltrato contra los menores de edad, esto como una forma de educación y castigo.

Las niñas tienen una mayor probabilidad de sufrir abuso sexual, así como malos tratos debido a que existe preferencia por los hombres en familias y sociedades patriarcales, y cabe resaltar que la mayoría de estos niños y niñas son víctimas de violencia debido a que su comportamiento no corresponde con los estereotipos de género para hombres y mujeres.

En América Latina y el Caribe casi 40 millones de menores de 15 años sufren violencia, abusos y abandono en la familia, en las comunidades, en la escuela y en las calles.

En este confinamiento, las niñas y los niños viven desigualdad en sus propios hogares por el lugar que ocupan en la estructura familiar tradicional y que se evidencian los malos tratos, así mismo el estrés que se ha generado en estos últimos meses, la economía y el desempleo, el sistema familiar se ve afectado de una manera negativa.

En el mundo, aproximadamente 275 millones de niñas y niños son víctimas de violencia dentro de sus hogares, en donde se supone que ellos deben estar a salvo de cualquier tipo de agresiones, en donde debiera dárseles protección y afecto.

De acuerdo con la encuesta nacional de niños, niñas y mujeres, reportan que un 63% de las niñas entre 1 y 14 años han experimentado violencia en los últimos meses.

Los tipos de violencia que más ejercen en ellos/ellas son castigos severos físicos, agresiones psicológicas.

Se visibiliza aún más este último en las niñas, mientras que en los niños suelen sufrir castigos físicos, pero de una manera más violenta.

Cuando se han construido ya vínculos que son violentos en el entorno familiar, mucho tiene de influencia el ambiente en el que se rodean las personas que tienen estas características en sus círculos familiares

De acuerdo con un estudio de la UNICEF, casi 4 de cada 10 madres, y 2 de cada 10 padres, reportan pegarles o haberles pegado a sus hijas o hijos cuando sintieron enojo o desesperación, en donde el lugar de residencia no es un factor que influya. Según los datos, la proporción de violencia masculina es mayor en contextos rurales que urbanos.

Es importante la crianza no violenta, poder educar a nuestros hijos e hijas. Que las personas que tienen esta tarea importante de participar en el desarrollo de cada uno de ellos/ellas se comprometan con una construcción que los ayude a no reproducir violencia, fortalecer un modelo democrático y no autoritario, que esto se base en la comunicación para poder solucionar los conflictos.

 

¿CÓMO SE PUEDE OFRECER UN HOGAR SEGURO PARA LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS?

 

En esta época de confinamiento, en el que las familias enteras han sido resguardadas para protección de su salud física, se requiere también de una construcción de espacios donde se brinde y ejerza el respeto a partir de una buena comunicación con sus integrantes.

Ya que las personas que están a cargo de menores, deben comenzar a cuestionarse su papel que ejercen como “autoridad” ante ellos, como pueden brindad y establecer límites de una manera respetuosa.

El amor y la violencia no pueden ir en una misma dirección, porque cuando se golpea o insulta a una niña o niño por algo que ha hecho mal, ocasionamos que estos se sientan indefensos y al mismo tiempo rechazados por las personas que los cuidan, y esas emociones que experimentan no les permiten recapacitar sobre el motivo por el que ha sido sometido a esta actitud violenta.

Ante situaciones de conflicto, se debe recordar que es importante escuchar, y entender lo que los pequeños quieren comunicarte.

Ponte en su lugar y analiza qué sensaciones/emociones está experimentando. Muestra empatía.

No manifiestes conductas y actitudes agresivas.

Reconoce y respeta la individualidad de cada persona.

Si has reaccionado de una manera agresiva, ayuda mucho ofrecer disculpa ante este comportamiento.

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