Rumbo a la Presidencia de Tula: Ya hay fórmula en el PRI

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En las casas de apuestas los momios para el Partido Revolucionario Institucional en Tula no son los más favorables y esto no es noticia. Lo que es noticia es que hay una fórmula para que el tricolor ofrezca a sus cada vez menos simpatizantes (según números registrados en elecciones) una batalla decorosa de cara a los próximos comicios.

El contexto nacional, donde se ha señalado por actos ilegales a personajes emblemáticos del tricolor -y se seguirá haciendo-, funge solo como una de las razones que aminoran las posibilidades de que el priísmo vuelva a triunfar en la ciudad de los atlantes, donde gobierna todavía un equipo emanado de esas filas, encabezado por el alcalde Gadoth Tapia Benítez.

Sumado a lo anterior, las piezas clave del tricolor local se desenvuelven dentro de una caja de cristal en donde se deja ver muy fácilmente un escandaloso jaloneo, choques públicos y guerra sucia, todos contra todos, como fiel prueba del momento histórico de incertidumbre e inestabilidad que vive el partido, muy parecido al caos.

Tres perfiles habrían llegado a la fase final de la contienda interna: el empresario Noé Paredes Meza; el líder de Movilidad Social Mamenhí, Eduardo Cardoza; y el actual Secretario Municipal, Alejandro Álvarez Cerón. En un escenario de básico respeto por su casa política, los tres sentados a la mesa habrían obtenido una “fórmula de unidad” y  la dupla representaría a las cartas mejores posicionadas.

Pero por si la noche y la tormenta para el PRI en Tula no fueran poco, apareció de la nada (literal de la nada porque en el PRI local apenas lo conocen y lo primero que hicieron los aspirantes de verdad -y sus nada despreciables estructuras- fue hacerle el feo) un tal Jose de Jesús Montoya que con el argumento de ser amigo y ungido del gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, así como llevarse de piquete de ombligo con los exmandatarios, Miguel Osorio Chong y Francisco Olvera Ruiz, decidió levantar la mano como un aspirante más a la alcaldía de Tula, por el PRI, lo que le valió severa tunda en redes sociales donde le recordaron algunas deudas económicas que no ha podido solventar con personas de la región y otras acciones turbias asociadas a la administración de recursos públicos en su paso como funcionario del gobierno estatal, que no nos constan.

Lo que sí nos consta es que la aparición del personaje, ausente en la vida pública y política de Tula en los más recientes 20 años, abonó a la contaminación del proceso interno del PRI tulense, un instituto político al que le urge recobrar la credibilidad entre sus simpatizantes y, más aún, entre las y los ciudadanos.

La fórmula para que el PRI en Tula ofrezca una batalla decorosa en el escenario más complejo de la historia para ese instituto político obedece, en principio, a darle altura y rigor a su proceso para seleccionar al perfil que les garantice unidad, evitar que se separen del proyecto quienes dijeron que no se sumarían al del compañero aspirante que resultará electo, y ubicar de una buena vez a los espontáneos, cuya risible presencia  en medio del terremoto político tricolor, le resta toda seriedad al proceso del Partido Revolucionario que pide a gritos, y no le hacen caso, una revolución interna de verdad.

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