Reinventados para no morir

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Cuenta la leyenda que en algún momento de la historia se podía sobrevivir en la política de nuestro país sin reinventarse, hasta que desde las cuestionadas esferas del poder, ubicadas en lo más alto, se estiró tanto la liga que terminó por romperse.

Y entonces no hubo de otra más que reinventarse o morir: reinventar la manera de hacer política y, por tanto, de gobernar; reinventar la forma de administrar los recursos públicos y de consolidar un equipo de gobierno; se reinventó la manera de comunicar y de decidir, porque, es literal, quien no se reinventa, muere.

Fue común que en diciembre pasado los nuevos presidentes municipales de Hidalgo recibieran administraciones locales convertidas en un caos; hay quienes a estas alturas del arranque no le encuentran a sus municipios el hilo conductor, los pies, la cabeza; hundidos en el fango de la ineptitud, inoperancia, y condenados al fracaso.

En nuestra región, tres alcaldes comprendieron muy temprano -incluso desde sus campañas- la importancia de comenzar a hacer cosas diferentes y, pese a los dolorosos tropezones de inicio, que van incluidos en la labor de gobernar -como en la vida misma-, han registrado un esperanzador arranque de gestiones basado en el cambio.

Mixquiahuala

En el municipio de Mixquiahuala, el Doctor José Ramón Amieva, cuya referencia máxima en el cartel que le anuncia señala su paso por el Gobierno de la Ciudad de México, donde fungió como el máximo jerarca, ya dio con solo dos o tres pinceladas de arte de gobierno como es que las cosas pueden ir mejor en el complejo Mixqui, a partir, no de billetazos, sino de estrategias inteligentes y de eficiencia.

Cuentan sus cercanos acompañantes que cada vez que tiene oportunidad de reunirse con ellos les exige “romper paradigmas”, por lo que si se encuentra innovación y creatividad en su manera de gobernar no es otra cosa más que el eje rector que le habrá de acompañar por varios años, o meses, o días, si no es que por pura casualidad se le atraviesa en el camino una nueva encomienda electoral antes de concluir su responsabilidad.

¿Pruebas? Ahí está la ‘cooperacha’ anticipada que ofreció al gobierno estatal para comprar vacunas anti Covid, la propuesta de integrar a periodistas para que sean considerados personajes en la primera línea de batalla en medio de la pandemia a fin de recibir vacunación, la llamada a generar un Carnaval virtual-digital que finalmente las condiciones sanitarias echaron abajo, el Grupo de Respuesta Inmediata en materia de seguridad, el denominado primer banco de oxígeno, y hasta la Clínica del motociclista, entre otras acciones.

Del tamaño del sapo la pedrada: a un personaje de la envergadura de Amieva le vendrán retos proporcionales a su dimensión política. Para ir calentando motores, apareció su nombre en una nota recientemente publicada por El Universal en la que se señala lavado de dinero (al menos mil MDP) de las arcas de la ciudad de México en el sexenio pasado, a lo que respondió que “no conocía a los empresarios señalados por la investigación; la responsabilidad va sobre quien sabía a lo largo del gobierno y toleró”.

Sus adversarios políticos le llamaron populista tras la medida que tomó Joserra Amieva al donar su salario y no dudan en subrayar la probabilidad de que el ex Jefe de Gobierno de la ciudad de México abandone su actual encargo para postularse a uno nuevo, pero esas son, por ahora, posturas emanadas de una natural oposición que sigue herida tras los resultados en las urnas y que se mantiene activa para meter el pie cada vez que sea, para sus fines, necesario.

Tula

Durante la campaña del entonces candidato a presidente municipal, Manuel Hernández Badillo, quien se convirtiera en el actual alcalde tolteca, se subrayó que el político emanado de la izquierda local no era “ni joven ni viejo” y entonces en esa condición de “equilibrio generacional” encontró su equipo una de las más grandes fortalezas que le llevaron al triunfo.

También se señaló que una de sus más interesantes herramientas políticas era la meticulosa capacidad de adherir al proyecto que encabezaba a personas y grupos de todas las edades, de todas las corrientes políticas, de todas las posturas religiosas, de todas las regiones de un Tula herido sobre todo por la falta de transparencia en la utilización de recursos públicos que se presentó en recientes administraciones.

Trasladadas al escenario del gobierno formal, esas dos cualidades han sido punta de lanza para incorporar una notoria nueva forma de liderazgo desde Palacio Municipal, en donde las más brillantes ideas frescas y de innovación para el progreso tulense vendrán con mayor fuerza justo al finalizar la primera gran operación política que hasta el momento continúa, a fin de ayudar al municipio a marchar en un terreno más o menos plano.

La citada operación consiste, sobre todo, en la labor de transmitir a diversos grupos la nueva forma de hacer gobierno, basada claramente en un discurso renovador, práctico, muy político, que a diferencia de lo que ya había vivido la ciudad de los atlantes, se acompaña de acciones puntuales e inmediatas.

Si bien es cierto que los ciudadanos tulenses continúan a la espera de vivir las primeras grandes acciones de la administración, que den cuenta de una renovación de forma y de fondo, también el pueblo entiende -informado y analítico, como es- que el periodo que vivimos todavía forma parte de esos duros días para la nueva administración en los que hay que escombrar la casa que terminó con serios desajustes de todo tipo derivados del periodo 2016 a 2020.

De tal manera que la administración municipal trota a paso firme -como suele Hernández Badillo hacerlo por las mañanas a manera de entrenamiento con policías municipales- con la idea de llegar lejos en un camino que nadie nunca dijo que sería fácil; un camino de dos carriles: el primero, donde se avanza ya con la inauguración de las primeras obras, la coordinación con otros niveles de gobierno para apoyar a grupos vulnerables, la procuración de la higiene y orden en espacios públicos, y las acciones implementadas para atender las necesidades que genera la actual pandemia mundial, una de las prioridades para la autoridad local.

Por el otro lado, el alcalde tulense y sus cercanos luchan constantemente para generar un  terreno más de coincidencias que de enconos y protagonismos estériles. Así, se busca la consolidación de un cabildo ágil y con voluntad para el trabajo pese a la diversidad de posturas, se ajustan procesos en la policía y el comercio -que manifestaron inconformidades públicamente- y se proyectan a nivel de gabinete las primeras grandes obras y acciones que deberán convertirse en el nuevo símbolo de un gobierno que se nota renovado. Renovado para no morir.

Tepeji

El presidente municipal de Tepeji del Río, Salvador Jiménez Calzadilla, llegó a la alcaldía enfundado en la casaca del Partido Revolucionario Institucional, por medio de una estrategia integral en la que echo mano sus más añejas y eficaces prácticas políticas adheridas a una extraordinaria propuesta visual y territorial empujada por jóvenes.

Mucho mérito tiene para el priísta y su equipo el haber conseguido la victoria en un terreno tan especial como Tepeji del Río, con candidatos opositores de importante arrastre social, dentro de un municipio en donde los intereses económicos de grandes empresas contrastan con las necesidades de las comunidades más pobres y rezagadas.

Pero para Chava Jiménez, quien venció en el muy complicado año de la pandemia, el triunfo se dio en un escenario agridulce pues el Covid-19 le causó estragos tras contagiarse, previo al doloroso fallecimiento de su hermano, hechos que revolucionaron en todos sentidos el quehacer del tepejano.

El haber sorteado las dificultades que provocó el contagio fue clave para que hoy por hoy Tepeji del Río sea uno de los municipios en donde más y mejores prácticas de contención se realizan. Además, desde el inicio de la nueva administración se plantea, pese a la contingencia, la reestructuración del sector turístico local, con lo que el municipio ya lleva un paso adelante y ya hasta adelantó la presentación de un nuevo espacio virtual.

La victoria tricolor que se gestara en manos de Jiménez Calzadilla ha abierto en Tepeji un nuevo capítulo en el que se ha anunciado la administración más vigilada de la historia en materia de rendición de cuentas con grupos antagónicos al que encabeza Chava que ya se instalaron al interior del cabildo, las empresas, las comunidades, y se mantienen operantes, calculadores, actuando son sigilo. Tarea clave a resolver de todo alcalde.

Impulsados por las crudas exigencias que se manifiestan en tiempos de pandemia, así como por la natural ambición por comenzar a generar gobiernos con sellos propios basados en el moderno liderazgo y la constante innovación, Amieva, Badillo, y Jiménez comienzan a dar muestras de una nueva postura política que en otros municipios no habrán de alcanzar ni en el último día de sus gobiernos. Cuestión de enfoques, cuestión de reinventarse para no morir.

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