Políticos sin fuerzas básicas, condenados a morir

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Sin fuerzas básicas, condenados a morir

Qué peligroso es para los equipos de futbol, así como para las organizaciones políticas, no invertir en la juventud. Un equipo que no atiende a sus fuerzas básicas, como herramienta fundamental en la permanente búsqueda de la victoria, está condenado a morir.

Ya jugándose el segundo tiempo de las administraciones municipales hidalguenses, los líderes políticos voltean a sus bancas para buscar a los relevos y, en su caso, revisan las filas de sus fuerzas básicas para habilitar a jóvenes y darles minutos obligatorios. El objetivo es claro: volver a conseguir la alcaldía.

Lo mismo hacen los partidos políticos que, aunque no están en el poder, buscarán aprovechar la coyuntura generada, sobre todo, por la desaprobación de la gente a los gobiernos salientes, sean de una fuerza u otra.

Alcaldes y alcaldesas que están por culminar sus responsabilidades lucharon con todas las armas a su alcance para jugarle de tú a tú a un trabuco liderado por la inseguridad, los baches, el Relleno Sanitario Regional, la contaminación, y el huachicol, pero francamente van abajo en el marcador, y las piernas, el aire, el equipo, parece que no dan para más, pese a la buena voluntad que sigue empujando.

Se vive un momento de fatiga, con falta de ideas, mientras el equipo que preside la inseguridad, se multiplica. En medio de la tempestad, se debe comenzar a pensar en lo que viene, por más complejo que parezca. Son los tiempos, aunque en público para guardar las formas nos sigan diciendo que no.

A las fuerzas políticas, así como a la ciudadanía, le debe preocupar el momento político y social que se vive de cara a la sucesión presidencial, con una ausencia de liderazgos que consterna y una desbandada política impulsada más por intereses personales y de grupo, que de un compromiso social genuino.

A la hora de buscar en las bancas, en las canteras, o en los equipos filiales, aparecen en su mayoría tres tipos de jugadores: los cartuchos quemados, los muy escasos canteranos talentosos a quienes en este momento les queda grande la primera división, y uno que otro Cheto Leaño. Qué buen reto ese de elegir a alguien que no pertenezca a estos grupos.

El no haber invertido como se debe en el semillero de talento político podría significar la derrota para determinados grupos políticos, no solo pensando en que el candidato debería emanar de la cantera, sino en lo que el voto, la mano de obra, y la participación intelectual de las y los jóvenes representa en las campañas.

Más aún: la semilla que hoy germina, podría ser mañana el árbol que sostendrá los ideales y las acciones concretas mediante las cuales se construya el espacio para vivir que tanto anhelamos.

 

Minuto 91. El canterano está a punto de debutar. El árbitro pita el fin del partido. Será para la próxima. Si es que hay.

 

 

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