IVÁN VICENTE: EMPRENDER EN TIEMPOS DE PANDEMIA

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Grandes retos son los que hemos enfrentado en este año, en los últimos 24 meses, en toda nuestra vida. En esta oportunidad, me presento: Soy Iván Vicente Herrera López.

Tula de Allende fue la ciudad que ve vio nacer hace poco más de 29 años, radicando actualmente en la Col. La Amistad; pero la mayor parte de mi vida siendo vecino de la comunidad de El Carmen, ambas poblaciones del municipio tulense.

Soy egresado como Ingeniero en Negocios y Gestión empresarial de la Universidad Tecnológica de Tula-Tepeji y titulado en el área de logística y transporte, rama que en su momento me permitió ser parte de una de las empresas más importantes del sector a nivel nacional, desarrollándome en la seguridad para el transporte, tecnología satelital, cartografía y facturación durante el tiempo que tuve la oportunidad.

Hoy tengo la dicha de presentarme como emprendedor, consultor publicitario, conductor de televisión, creador de contenido multimedia, cantante versátil y voluntario en labores sociales, que sin importar las situaciones físicas con las que convivo, siempre doy pauta para cumplir cada propósito.

Más de 11 años son los que tengo como emprendedor, grandes son los retos que se me han presentado. 2019 representó un esfuerzo que consolidaría a todos los proyectos publicitarios, incluyendo la difusión de servicios gastronómicos regionales desde Comiendo en Tula, en lo que ahora es Ziux Digital, perfilándose a ser mi mejor año en todo sentido.

Recuerdo que fui convocado por la dirección de mi carrera en la Universidad Tecnológica para participar y capacitarme en el seminario internacional de periodismo turístico a celebrarse en la ciudad de Pachuca.

Sin embargo, en la recta final del año, cuando al otro lado del mundo se descubría un nuevo virus, personalmente estaba por enfrentar nuevos cambios que significarían grandes desafíos internos y externos en los siguientes 762 días hasta llegar al momento en que escribo estas líneas.

Iniciaba un nuevo año, en los noticieros se mostraban imágenes de nuestro mundo con países marcados en rojo, con números que crecían al pasar de los días; por mi parte atendía servicios publicitarios, servicios musicales que me permitieron adquirir nuevas herramientas de trabajo.

Junto a ello comenzaba la producción de un nuevo espacio de entrevistas, hasta que un día el salón donde me presentaría para cantar estaba vacío, en esa semana se anunciaba que la pesadilla del Covid 19 llegaba a México.

Miles de imágenes nos llegan a nuestra memoria al mencionar al 2020, de la historia donde todavía somos todos protagonistas.

Personalmente, aproveché el tiempo y los medios digitales para capacitarme, para utilizar el equipo y mi experiencia para hacer de mi proyecto emprendedor, a través de la página Tula on line, un medio de comunicación para transmitir información sobre el mal que aquejaba al mundo, y cómo era percibido en nuestra región.

Comenzaba la construcción del espacio que hoy funge como mi estudio de grabación y celebraba navidad, literalmente con una nueva dirección.

2021 llegaba, el sonar de los cohetes de los primeros minutos este año traía consigo un ambiente de esperanza, era el momento de adaptarnos a una nueva normalidad; se sentía calma, la cual terminó días después cuando los efectos de la pandemia tocaban las puertas de los hogares de familiares y amigos.

Aunado a eso, retos constantes, económicos, laborales, sociales, familiares, personales, se presentaban frente a cada uno de nosotros; en mi caso el primer reto del año sería adaptar a Ziux Digital a una nueva era con la creación del sitio web que hoy sirve como plataforma principal para exponer los servicios que ofrezco como emprendedor, entrelazando las direcciones de redes sociales sin infringir con las famosas normas comunitarias.

Pasando los meses, la misma necesidad de adaptarme lo más pronto posible al nuevo entorno me obligó a invertir en equipo, invertir en mantenimiento, y tiempo como nunca antes lo había hecho para darle una mejor estructura a los proyectos existentes y a los que estaban pendientes a realiza.

Dentro de ellos, tener la capacidad de técnica para compartir mis presentaciones musicales y los programas de televisión vía internet para interactuar nuevamente con un público, ahora de manera virtual, permitiéndome también, conocer colegas en el medio artístico, en el mercadológico y en el de la comunicación, de México, Estados Unidos y de diversos países de América Latina.

Permitiéndome también ser partícipe de un espacio de debate deportivo que se transmitía desde Tula de Allende, Merida, Yuc. y Houston, Tx, fue cuando al terminar con la primera edición del mes de septiembre y una reunión virtual de los colaboradores, me doy cuenta de que en ese momento, la mayor catástrofe de la Ciudad de los Atlantes comenzaba.

Casi al llegar a la media noche de ese lunes de septiembre, desde mi celular veía imágenes de calles de la ciudad que comenzaban a inundarse, a través de una llamada me decían “El río se está desbordando”.

Al colgar, reviso mis redes sociales para ver fotografías de la realidad y justamente en ese momento me convertí en voluntario para investigar e informar sobre lo que estaba pasando.

El estudio se convertía en un centro de operaciones que desde esa madrugada tenía contacto con la comunidad, con los albergues, rescatistas voluntarios, y asociaciones que servirían como centros de acopio, dejando de lado todos los proyectos para buscar y encontrar soluciones en ese tiempo de emergencia.

Al día siguiente, mi coche y el equipo de perifoneo que regularmente se utiliza para fines comerciales, comenzaba a reproducir un audio que hacia un llamado a la solidaridad para buscar soluciones en conjunto.

Dos  semanas que en coordinación con quienes tuvieron la voluntad de sumar esfuerzos realizaba informes sobre necesidades puntuales a atender, dichas actividades las detuve en el momento que otro problema aparecía.

Un tumor que tenía que ser retirado de inmediato, aparecieron coincidentemente personas que me dieron muestras de apoyo y en pocos días fue extirpado; afortunadamente solo fue el susto, el resultado fue benigno, pasando los días de reposo, retomo mis responsabilidades como emprendedor.

Estos últimos años, sobre todo el 2021, demuestra la importancia de la tecnología en nuestra vida diaria, pero también nos hace entender nuestro tiempo en este mundo, no lo tenemos asegurado.

Hay que saber disfrutarlo, disfrutar de los momentos, de los sabores, de las experiencias, de la compañía de nuestros seres queridos.

En esta oportunidad agradezco a mi madre, a las personas que aprecio, a mis amigos y a todos aquellos que en algún momento me han brindado su apoyo, le agradezco a Dios por todo lo que me ha permitido vivir y aprender de cada etapa.

La recta final del 2021 para muchos representa una transición, para mí, una transición de reencontrarme en los escenarios para seguir compartiendo lo que me gusta hacer, con quien así me lo permita.

Quiero aprovechar hasta el último instante de este mes de diciembre para cimentar los nuevos objetivos en mi carrera artística, en la comunicación y en la publicidad, poniendo manos a la obra desde el primer día del año venidero.

2022 traerá nuevos retos, y lo que aconsejaría es que compitamos, pero contra nosotros mismos, retemos y superemos a nuestra versiones de años anteriores, dejemos los miedos a un lado y enfrentemos los obstáculos en equipo, en unión, en solidaridad, apoyando a quien podamos ayudar, hagamos que las cosas sucedan y disfrutemos de este viaje, pues no sabemos en qué momento llegara a su fin, la vida sólo es una.

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